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Está permitido emocionarse, llorar, reir y, sobre todo SER, COMPRENDER y VIVIR.
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23 jul 2026

El trascurrir del tiempo

 Cierras los ojos y, por un instante, el ruido del mundo desaparece.

Sientes un nudo opresivo en la garganta, un peso denso en el pecho compuesto por palabras que nunca salieron, emociones internas tan profundas que ni siquiera tú logras nombrar. De pronto, sin que medie ningún pensamiento lógico ni aparente motivo, la vista se te nubla y los ojos se rompen a llorar. La tibia humedad sobre las mejillas es el único desahogo de algo que supera a la razón.

Vuelves a apretar los párpados. Intentas buscar un orden, construir una frase sencilla para explicar qué te pasa, pero las palabras se te escapan entre los dedos. ¿Cómo expresar en un lenguaje cotidiano aquello que guardas en lo más hondo del alma si ni tú mismo sabes cómo hacerlo? Son solo sentimientos acumulados, destellos de momentos suspendidos, un poso de vida que ha quedado ahí, encallado.

Solo quieres dejarte llevar, bajar los brazos y rendirte a la sensación. Te sientes profundamente extraño, habitando una distancia inexplicable contigo mismo. Una certeza callada te dice que ese no eres tú, que esa melancolía ajena no te define; sabes que estás simplemente atravesando ese estado, viviendo un momento sin lógica ni respuestas.

A lo lejos, la tarde comienza a alejarse. El sol cae despacio, tiñendo el cielo de tonos dorados y sombras largas, avisando de que el tiempo no se detiene a esperar por tu claridad. Un impulso primario y urgente nace desde las entrañas: tienes ganas de salir corriendo. Huir de ti mismo, dejar atrás los porqués, dejar de pensar... y limitarte, por fin, a sentir.

Lange aguar 23 de Julio 2026

29 jun 2026

OBSERVACIONES VIVIDAS

 ERAN TRES Y UNA SE FUE

El tintineo de las cucharillas contra el cristal y el murmullo difuso de la terraza se borraron de golpe cuando llegaron ellas. Eran tres. Una de ellas, una mujer mayor en silla de ruedas; las otras dos, su hija y una amiga, sostenían el peso de una realidad callada que ese día decidió gritar.
Y gritó con fuerza. Concha —así se llamaba— no gritaba por capricho, sino desde el laberinto de una mente que parecía desvanecerse en el olvido, tal vez habitada por el Alzheimer. Sus palabras no pedían un café ni una tarde de sol; pedían un regreso.
—¡Me quiero ir ya! —decía, con una desesperación que encogía el alma—. Ya es mi hora, me quiero mandar a mudar... Mi padre y mi madre me están esperando. ¡Que me quiero ir!
A su lado, la hija respiraba hondo. Admiré su templanza, esa paciencia infinita que solo nace del amor más puro y, a la vez, más doloroso. Con una calma que parecía sostener el mundo, le hablaba bajito, intentando traerla de vuelta a un presente que a Concha ya no le pertenecía.
—Hay que esperar, mamá... Papá ya llegará, estará pronto a buscarnos. Pero hay que esperar a que llegue el taxi.
—¡No! —replicaba Concha, perdiendo el control de sí misma, atrapada en un tiempo donde sus padres aún la esperaban al final del día—. ¡En taxi no! Me quiero ir ya, estoy cansada... Ya no quiero más.
El aire en la terraza se volvió denso, cargado de una impotencia flotante. Y de pronto, de la misma forma en que estalla una tormenta y se calma, Concha cerró los ojos y se quedó profundamente dormida, como si el viaje mental la hubiera agotado por completo. El silencio que quedó flotando era casi sagrado.
No pude quedarme inmóvil. Sentí el impulso irreprimible de acercarme, de romper la distancia invisible que a veces nos aísla de los demás en plena calle. Me levanté de mi mesa, me acerqué a la hija y, pidiéndole permiso con la mirada, le di un beso.
—Tiene una calma admirable para saber esperar— le dije, con el corazón en un puño.
La hija me miró. En sus ojos no había queja, solo una aceptación serena y honda. Me devolvió una frase que se me clavó dentro:
—Es lo que me toca... Además, en algún momento, todos llegaremos a vivir lo mismo.
Me di la vuelta y regresé a mi sitio, pero ya no era el mismo. Deseé con fuerza que, en su sueño, Concha hubiera encontrado por fin el camino a casa, ese lugar seguro donde sus padres la esperaban. Y mientras me guardaba las lágrimas, me quedé pensando en la fragilidad de la vida, en el amor incondicional que cuida hasta el final, y en esa tremenda verdad de que, tarde o temprano, a todos nos tocará buscar el camino de regreso.
Lange Aguiar
29 junio 2026- S/C de Tfe
                                                        IMAGEN ELABORADA POR IA


27 jun 2026

Una reflexión mientras camino

ESCRIBIR O SANAR

El tintineo lejano de las campanas de la Concepción me devuelve por un instante a la realidad de mis pasos. Camino por el paseo de San Diego, aquí en La Laguna, sintiendo el aire fresco de la mañana en la cara, pero mi mente está en otra parte. Está atrapada en ese laberinto que bien conozco: el síndrome del escritor, o del poeta, o simplemente de alguien que arrastra la necesidad imperiosa, casi física, de comunicar lo que late aquí dentro. A veces pienso, sin ninguna duda, que todo en esta vida tiene que ver con la literatura.

Por eso, en días como hoy, me descubro buscando con desesperación entre papeles viejos, rescatando conversaciones que dejé escritas con amigos y personas que cruzaron mi camino; retazos de papel donde alguna vez profundicé en elementos existenciales de la vida, en reflexiones descalzas. Intento unir esas palabras huérfanas, esos pensamientos y sentimientos dispersos, para ver si de una vez por todas logro dar a luz la historia. La gran historia.

Pero hoy la nostalgia pesa más que de costumbre. Me asalta el síndrome del impostor. Me miro por dentro y me pregunto si realmente soy capaz de sentarme de nuevo frente a una máquina de escribir —como lo hice durante tantos años— o ante una pantalla en blanco a emborronar folios y letras para crear los mundos que siento.

Tengo tantas novelas vivas en la cabeza...

* La mujer de la maleta.

* El viaje de Leugim

* Las historias de mi juventud y los recuerdos de la infancia.

* Los relatos de mi padre y de mi madre.

* Las vivencias de mis tíos atrapados en la guerra civil española.

Tantos proyectos comenzados, tantas páginas sueltas escritas... y de repente, el vacío. No sé qué pasó en el camino, pero hoy siento la dolorosa nostalgia de decir "no puedo más". Y sin embargo, justo al segundo siguiente, sé que necesito hacerlo. Es la gran paradoja. Escribir es la terapia de mi vida, el aire que me salva.

Irónicamente, soy psicólogo. Me paso los días —y me he pasado los años— habitando el territorio del dolor y la esperanza ajena. En mi despacho me he encontrado a cada instante con situaciones complicadas de vida. Podría escribir cientos de historias sobre aquellas personas que se acercaron a pedir ayuda, intentando mejorar su existencia, cambiar sus caminos malditos. Yo solo aportaba herramientas, pero eran ellos quienes hacían el milagro de transformarse.

Y ahí es donde mi propio pensamiento se interrumpe y se quiebra, porque a veces no sé cómo expresar lo que yo mismo siento. Es el colmo del terapeuta. Vivo en mi propia incertidumbre, con unas ganas feroces de cambiar, de dejarlo todo, de olvidarme de mi existencia interior... por miedo a no saber cómo volver a ser. Volver a ser yo.

El paseo de San Diego se vuelve más silencioso a medida que me acerco al final del camino. El viento de la tarde empieza a mover las hojas de los árboles. Siento el peso de todos esos libros no escritos en los hombros, como una losa. Me detengo. Saco las manos de los bolsillos y observo mis propias palmas, gastadas de tanto sostener historias ajenas y tan vacías de las mías propias.

—¿Volver a ser? —me pregunto en voz alta, mirando el horizonte de los tejados laguneros—. ¿Y si el problema es que busco volver a ser el que fui, en lugar de aceptar el que soy?

En ese momento, noto un crujido bajo mi zapato. Me agacho. Es un trozo de papel arrugado, de color amarillento, que el viento ha debido arrastrar desde alguna papelera o algún rincón del paseo. Lo recojo con curiosidad y lo desdoblo.

No hay nada impreso en él. Es un papel completamente en blanco, pero tiene una textura firme, idéntica a la de los folios que alimentaban mi vieja máquina de escribir. Lo sostengo contra la luz tamizada de La Laguna y, de repente, la perspectiva cambia.

Aquellas vidas rotas que entraban en mi despacho no buscaban "volver a ser" el pasado; buscaban la valentía de escribir un capítulo nuevo sobre sus heridas. Las novelas que habitan en mi cabeza —Leugim y sus viajes, la mujer de la maleta, mis padres, mis tíos— no están muertas por estar incompletas. Son la materia prima de mi sensibilidad. El impostor no existe; solo existe un hombre que siente demasiado.

Miro el papel en blanco en mi mano y, por primera vez en mucho tiempo, no siento angustia ni vértigo. Siento una profunda paz. La literatura no es un destino al que hay que llegar tras publicar mil libros; la literatura es esto que estoy haciendo ahora mismo. Es caminar, es recordar, es dudar, es la mirada con la que observo el mundo. Mi vida entera ya es la novela.

Guardo el papel limpio en el bolsillo del abrigo, cerca del corazón. Aprieto el paso de vuelta a casa. Ya no tengo miedo a la incertidumbre, porque sé exactamente qué voy a hacer al llegar: sentarme, sonreírle al vacío y, simplemente, empezar a emborronar la primera página.

Lange Aguiar- 26 de Junio de 2026. La Laguna. Tenerife



12 jun 2026

Una oración al mar

UNA ORACIÓN AL MAR

El sonido de las olas rompiendo con fuerza contra la arena me acompaña mientras camino hacia la orilla. La tarde va cayendo en Canarias, en Punta Larga de Candelaria y el océano Atlántico se extiende ante mí como un espejo infinito, uniendo el cielo y la tierra. Busco este espacio de paz porque mi mente y mi corazón están llenos de preguntas, de una contradicción que me quema por dentro y que necesito soltar.


Me siento en la arena húmeda, permitiendo que la brisa marina me acaricie la piel, y elevo mi mirada y mi pensamiento hacia ti. Hacia ti, Yahvé, Papá Dios, Madre creadora del amor. Sé que estás aquí, en la inmensidad del mar, en el susurro del viento y en el latido de mi propio pecho.

Con el eco de la reciente visita del Papa León XIV a España, y más concretamente a nuestras islas, no puedo evitar que el contraste me sacuda. Te siento en mi interior, Señor, y te lanzo la pregunta que me da vueltas en la cabeza:


—¿Cómo puede, dime Señor, un hombre solo movilizar la vida, movilizar a la gente, concentrarla para llevarles un mensaje de amor a sus conciencias? ¿Cómo puede hacerlo para desarrollar comprensión, solidaridad, amor, entrega, compasión y justicia, sin violencia, cuando resulta que tiene un séquito de cientos y cientos de policías, de cientos y cientos de seguridad, de altares alzados para reverenciarte en tu nombre?


El mar brama con suavidad, como si escuchara el peso de mis palabras., esa palabra internas que resuenan en mi alma.

—Va pertrechado en una cabina de cristal, Señor. Se invierte en todo lujo de detalles para poder ofrecer un homenaje a ese hombre que está hablando en nombre de tu amor. Se le reverencia, se le trata como a un emperador. Se gastan millones y millones de euros en todo este viaje mientras la gente no tiene vivienda y muere de hambre, son bombardeados niños y escuelas. Se hace todo el esfuerzo de sacar dinero de donde sea para poder organizar un viaje en nombre de la paz y del amor de un sacro pontífice . Y es ahí donde me quedo absorto, sin comprenderlo del todo y siempre en tu nombre.

Me dejo abrazar por unos instantes en silencio, contemplando la espuma blanca que se deshace en mis pies. Me miro hacia mi propio interior, porque yo también soy TÚ Señor, y me pregunto con dolor:

—¿Por qué en mi nombre? ¿Por qué en TU nombre? SE que el poder económico y político lo cubre todo. es verdad que moviliza conciencias, que la fe moviliza emociones, sentimientos y lágrimas. Pero es una imagen a un Cristo crucificado y a una virgen morena que no viven pues ha resucitado y ascendido a la vera DEL PADRE-MADRE. Me pregunto y sigo preguntándome: ¿Por qué en tu nombre, cuando tú decías que no tomemos el nombre del Padre, De Dios en vano?

Quiero que me escuches bien, Madre creadora, Papá Dios; no hablo desde el odio ni el rencor. No estoy en contra de que venga, no estoy en contra de que esté aquí. Sé que es un jefe de Estado de una pequeña nación, ubicada en un territorio pequeño, pero que aglutina a cientos y cientos de millones de seres humanos en el planeta. Reconozco ese misterio y ese alcance. Pero no puedo evitar soñar despierto frente a este mar:


—¡Qué hermoso sería si esa misma capacidad estuviera convocándose para decirle "no" a la guerra! Qué hermoso sería, con esas movilizaciones tan profundas, gritar con fuerza que los estados dejen, en el nombre de no sé quién de matar y asesinar a niños inocentes; que dejen, en el nombre de no sé qué, de arrasar con territorios enteros, con países o con pueblos. Y ahí no puedo seguir, siento señor que estas lágrimas que llenan mi rostro no perturbe tu paz, pero sé que tú me escuchas , que mi alma me escucha y que mi ESENCIA ME ABRAZA CON AMOR.


Una ola un poco más fuerte moja mis pies y salpica mis manos y mi cara. Siento que es como un abrazo tibio en medio de mi confesión. Suspiro profundamente, dejando que el aire puro de la costa llene mis pulmones, y concluyo mi diálogo contigo, sintiendo que mi voz se une a la fuerza de la naturaleza:
—Qué hermoso sería que esa capacidad de convocatoria pudiera revolucionar este planeta... Millones de voces, unidas, gritando: ¡Sí al amor! ¡Sí al amor!


Me quedo allí, sentado en la orilla, en la playa de este municipio de Candelaria bajo el cielo de Canarias. El sol comienzas a esconderse, pero en mi interior queda una claridad limpia. Sé que me has escuchado, SIENTO QUE ME HE ESCUCHADO, porque el amor que reclamo para el mundo es el mismo que siento vibrar en la inmensidad de este mar y en el fondo de mi alma resucitada, y desde ese mismo amor que tú expresabas en el calvario clavado a tu cruz de VIDA y a mi propia cruz de esta vida
.

Lange Aguiar- 12 de Junio del 2026


18 dic 2025

Una reflexión sobre lo que vivimos

Seamos amor en toda nuestra plenitud

Es esencial recordar que la verdadera fortaleza se encuentra en la perseverancia y la compasión cuando, en tiempos de desafío, el desamor y la división parecen dominar. Por eso, cuando vivimos esta realidad, mantenerse firme en el compromiso con la justicia social, la solidaridad y el amor incondicional puede parecer una tarea monumental, especialmente cuando las circunstancias que observamos o experimentamos parecen conspirar en nuestra contra.

La situación social, económica, política de enfrentamientos territoriales e ideológicas, religiosas y de guerras en la que vivimos en estos tiempos, muchas veces nos presenta momentos en los que los valores parecen estar en crisis. El enfrentamiento entre hermanos, amigos y comunidades puede dejarnos desorientados. Sin embargo, es en esta realidad de conflicto, donde se forjan las oportunidades para el crecimiento y la transformación. La comprensión y el perdón son herramientas poderosas que pueden sanar heridas profundas y restaurar la conexión y darle mayor compresión a esta VIDA que vivimos como experimentación para que el AMOR sea el faro que nos guie e ilumine en nuestras acciones, emociones, sentimientos y expresiones con los demás.

Cuando te encuentres cuestionando qué hacer y cómo seguir, recuerda que cada pequeño acto de bondad cuenta. Puedes ser la luz en la oscuridad, el puente que une en lugar de dividir. El amor incondicional no solo se trata de amar a quienes nos rodean, sino también de extender ese amor hacia nosotros mismos, permitiéndonos ser vulnerables y reconocer nuestras propias debilidades de dudas, miedos internos, de confusión y de lucha interna para comprender lo que cada unos vive y siente.


La vida es un camino lleno de altibajos, y aunque es difícil, cada paso que tomemos hacia la justicia social y la solidaridad es un paso hacia un futuro más esperanzador. El mantenernos firmes en nuestro principios, inspiramos a otros a hacer lo mismo. El compromiso, la coherencia , la fortaleza a mostrar y la acción solidaria y de justicia social puede ser ardua, pero los valores que podemos decidir vivir no solo nos definirán a cada uno y una de nosotros y nosotras, sino también a las generaciones venideras.

Así que, a pesar de las dificultades, podemos elegir la comprensión sobre el juicio de los demás, la solidaridad sobre la indiferencia y el perdón sobre el resentimiento. Enfrentémonos a los desafíos con la certeza de que cada esfuerzo cuenta, y que un mundo más justo y amoroso es posible, incluso cuando parece lejano. La resistencia en el amor y la justicia es lo que realmente puede cambiar las circunstancias. ¡¡¡SEAMOS AMOR EN TODA NUESTRA PLENITUD!!!

Lange Aguiar. Diciembre 2025

Cliquea aquí si quieres ver el video con mi canción hecha con la IA con pa4rte del texto que abre esta reflexión. Abrazos

https://youtube.com/shorts/i3N9yX0i4l0



29 nov 2025

NO JUZGUEMOS


Seamos honestos no juzguemos

ni nos juzguemos con maldad u ensañamiento,

simplemente vivamos y aprendamos

de lo que decimos, hacemos y experimentamos.

Aprendamos, evolucionemos, observemos y seamos.

Gracias por permitirte experimentarte.

Y es tanto el amor que eres

que siempre ERES acción experimentándose

para seguir SIENDO lo que de por sí ya ERES.

Abrazos

Lange Aguiar



21 sept 2025

No a las BANDERAS

https://www.facebook.com/share/p/16yXkLAyzQ/?mibextid=wwXIfr

BLANCO TOTAL

PALOMA DE PAZ


No creo en las banderas,  

son símbolos que dividen,  

que simbolizan batallas, 

que rompen unidad;

pero si creo 

en la bandera universal,  

la blanca total, 

la que ondea 

en el corazón de todos,  

la de la luz universal, 

la que abraza 

con suavidad,  

una paloma en vuelo,  

con un laurel en su boca,

expresando 

Paz y  libertad, 

justicia y unidad. 


Llámane soñador,  

tejedor de caminos libres, 

constructor 

de vida experiencial 

para que el amor 

construya un mundo 

sin fronteras,  

y donde la unidad 

florezca sin cesar. 

Quiero crecer 

con un canto compartido,  

Escuchar un eco 

de humanidad 

en armonía y luminosidad. 

Somos hermanos,  

habitantes 

de un evolutivo planeta,  

construyendo un hogar 

de vida en movimiento,  

tejiendo juntos 

un hermoso telar.


Somos gotitas 

de un océano,  

de un misterioso 

y eterno mar, 

un océano de luz y vida ,  

navegando 

en la vastedad 

del SER UNIVERSAL,

donde cada uno brilla 

con su verdad 

con respeto y armonía, 

desde la diversidad. 

En ese planeta soñado 

donde la justicia 

es un derecho,  

donde  es un camino, 

la igualdad

mi alma se alza,  

con la tuya 

y la de los demás,

bajo la luz 

de infinitas estrellas, 

tejiendo sueños,  

con una única bandera: 

la de la vida,  

la del amor, 

la de la justicia 

y la equidad. 

una sola bandera inmensa,  

que nos une 

en un abrazo eterno 

a este planeta , 

a este nuestro hogar. 

Lange Aguiar 

21 Sept. 2025

Canarias


24 may 2025

EPÍLOGO DE MI POEMARIO "TEMPLO DE LUCES"

 

¿HAY PODER EN EL SILENCIO?

Unas palabras que viajan al interior, a lo mas profundo de los pensamientos, para no hablar, para no decir, para que las palabras no viajen, por oscuros senderos al salir desbocadas con hirientes verbos. Callar, controlar el deseo de herir y guardar silencio.

Un silencio no querido pero necesario en algunos momentos del camino por el que transita mi cerebro. Puede ser que sea el miedo, o puede ser que sea para no generar daño innecesario en el exterior, en uno mismo o en lo seres más queridos.... ¿Se es por ello indigno? ¿Se es por ello falso o no sincero?...

Muchas veces el silencio nos hace cómplices, es cierto... pero otras veces el silencio es una gran medicina. ¿Cómo saberlo? Ahí reside el entendimiento. Ahí está la sabiduría. ¿Cómo se adquiere? Escribiendo cartas sin dirección; aprendiendo a observar cada paso del camino; aprendiendo a medir las consecuencias de las palabras pronunciadas o pensadas; a reconocer cada uno de los sentimientos, cada una de las emociones cuando dejamos que sean ellas las que hablen por nosotros, que también somos, pero que no dicen lo que de verdad queremos. ¿O sí? Qué poder el silencio guarda, que nos convierte en seres...¿Indefensos? ¿Permisivos? ¿Sufrientes? ¿Enigmáticos? ¿Tímidos? ¿Prudentes...?

Somos palabras, somos silencios, somos altavoces, somos receptores o emisores de sonidos vivientes,...

¿Dónde se guarda el tesoro de lo que puede ser Justo o adecuado en cada momento?

Grita la razón, se oyen las sirenas del alma, suenan los lamentos del corazón, se esconden las vergüenzas para no sentir que se rompe tu conciencia: mejor saber poco, mejor no conocer demasiado, mejor que disfracen la verdad, mejor que siga ganando la crueldad, el egoísmo, la violencia, las guerras las ambiciones de unos pocos, el poder descontrolado, la injusticia abrazando las bombas disfrazadas de venganza, el descontrol del “ojo por ojo y diente por diente”. Mejor que las campañas ahoguen y sepulten la verdad. Mejor que sigamos velando el cadáver de la guerra muerta, de nuestro propios cadáveres que no evolucionan para abrazar su propia ESENCIA. ¿Mejor? ¿Mejor para quién? ¿Mejor para qué?

Salgamos del túnel de luces inciertas, seamos luces de nuestra propia existencia. Dejemos de velar un cadáver de una viva muerta. Dejemos de cerrar los ojos ante un mundo que necesita de nuestras letras.


NO A LA GUERRA

ACCIONES QUE HACEN DAÑO,

ACTITUDES QUE ROMPEN

RELACIONES Y DÍALOGOS.

Sentimientos que se expanden

para desnudar lo que somos,

dejando al descubierto

nuestro carácter,

nuestros errores,

nuestros lodos...

Sentimientos

que caminan a nuestro lado

porque son nuestros,

porque son de todos 

nosotros.

Ahora solo quiero abrazar

a todas, a todos...

por comprender

estos momentos de zozobra...

Nacen desde lo más hondo,

 ellos forman parte de

 nuestra identidad

mostrando también lo que SOMOS.

Llora nuestra alma al oír 

los suplicios que provocan 

tantas bombas.

Callar quisiera, pero mis dedos

se rebelan para mostrar al mundo

lo que los versos muestran,

lo que las letras lloran.

Quiero comprender y mi corazón grita

¿POR QUÉ NO HAY NINGUNA SOMBRA?

¿NINGÚN LUGAR QUEDA PARA LA CONCORDIA?

Gritan las nubes cargadas de pólvora,

de miedo, de terror, de muerte y destrucción...

¡¡¡Que nuestras manos trabajen por la acción del amor;

que nuestros versos se erijan en gritos para el perdón;

que las palabras se conviertan en la mejor

herramienta para el abrazo de SOL!!!


Duelen los oídos. Grita la tierra.
Se rompieron todos los muros.
Dolor y llanto entre trincheras.
Surgen los falsos discursos.
Suenan las metralletas.
Se enciende el crepúsculo
por una explosión aérea.
Los pulmones se llenan de humo.
La lágrimas se expresan.
Se viste el día de luto.
Ya no queda avión ni estelas.
Salen los acusadores de sus madrigueras.
Salpicadas de sangre están sus caretas.
Son crueles estas garrapatas que comercian
con sus bombas y misiles a cara descubierta.
Se acaban la dignidad. ¡Se entierra!
¿Se acaba la humanidad?,
¡Un gran luz me despierta!
¡Gime de dolor la Tierra!


Callo y me grita el Silencio.

Y vuelo lejos del lugar donde mis pies llevaron mi cuerpo

sin pedirme permiso primero y lloro por sentirme herido

con la sangre escurriéndose entre mis dedos.

Callo por no gritar de impotencia ante tantos atropellos.

Y el callar, el no gritar hace que el silencio se rompa en mi cerebro,

se estrelle contra mis células produciendo un bing bang

que se expande sin control en mi reducido universo.

No es el silencio que me ayuda a sosegar mis pensamientos.

¡NO!

es el silencio de mi sordera al cerrar mis oídos

para no escuchar los gemidos de tantos niños

con bombas destruidos, bombas que fabricamos nosotros

en estos ricos países de libras. euros, rublos, dólares heridos.

Vuelo lejos, no sé que siento,

no sé que hago, no sé que pienso

solo sé que nada de esto quiero.

Un mundo hermoso y en Paz es lo que sueño.

Un sistema donde la libertad y la justicia sea lo primero.

Es por lo que actúo, es lo que anhelo.

Un mundo donde la palabra hermano cobre su valor verdadero.

Hoy mis pies me llevaron a sentir

la muerte del grito que ensangrentó mis dedos.

Yo callo. 

Me rompe este silencio por dentro,

me desgarro en mis propios tormentos.

¿Para no oír las bombas que creamos en este infierno?

Sé que también soy cielo,

pero mis pies se empeñan en seguir sintiendo el infierno.

Lange Aguiar




13 may 2025

Prólogo a mi poemario TEMPLO DE LUCES,

 

¿Qué sé?

Flaqueo, vivo un difícil momento,

de interrogantes que dañan mi alma.

Sé que las sombras es la ausencia de luz,

que la oscuridad es la luz impenetrable,

que existe el Yin porque está el Yang,

que toda moneda tiene dos caras

pero es una sola moneda,

que mis pectorales tienen espalda,

que hay espinas en una hermosa flor del rosal,

que los perfumes no siempre atajan

la podredumbre apestosa del estiércol,

que hay día porque existe la noche,

pero... se encoge mi alma

cuando escucho la locura de la sinrazón,

que dispara a matar sin contemplación,

que unos seres humanos destrozan a otros,

que la invasión de un territorio

a fuego y sangre nos hace salvajes,

que el cuchillo sangrante de un hombre

atraviesa el cuello de una mujer indefensa,

que la ambición de unos pocos no tiene límites,

que solo un diez por ciento de individuos

poseen el noventa por ciento de la riqueza en la tierra,

que hay miles de niños que mueren cada día de hambre,

que a la tierra, nuestro hogar

le han puesto alambradas y fronteras,

que no sé como parar todo esto.

Mi mente se colapsa y lloro, y sufro,

y me lamento y me aturde el cerebro

y me cuesta comprender lo que entiendo,

y me pregunto, en estos tiempos de vivir al límite,

¿Por qué es tan duro comprender todo esto con mi entendimiento,

vivir la experiencia de la existencia de vida biológica

en este planeta? ¿Sin justicia? ¿Sin amor?

¿Sin comprensión? ¿Sin solidaridad? ¿Sin acción?

Sé lo que sé, y sé que no lo sé todo, pero...

ciertamente quiero tener más respuestas.



¡¡¡BASTAAAAAAAA!!!

me grita el cerebro, el corazón, el alma...

Este tiempo ya pasó.

Ahora estamos en la nueva era,

la de acuario; la Tierra y sus descendientes

ya purgaron, aprendieron, vivieron y sintieron...

¡Era nuestro purgatorio!

Ahora, para no repetirlo,

nos toca proyectar la luz de la verdad,

la antorcha de la justicia y la equidad,

la llama verde de la paz..., para aprender,

para SER, en nuestra ESENCIA, su totalidad.

¡La humanidad entera tiene que despertar de su letargo,

de su anterior Era, ser justa con sus iguales, sus hermanos,

sus células... porque somos Uno en la Tierra!

¡Somos, todos y todas, la divina presencia

pero en la igualdad, desde la diversidad!

Hay que saber escuchar, saber estar y tener

confianza, pues el cambio se producirá

porque habrá un gran despertar

en esta nueva Era que comienza

con unas terribles guerras, pero...,

ya este planeta está en su proceso

de evolución, para saltar de dimensión,

o habrá una hecatombe, la autodestrucción

de esta humanidad que no escuchó su corazón.

Por eso vuelven estos versos, estas palabras,

que acarician las bellas almas,

que musitan amor cada mañana.

Vuelven tus versos, mis versos,

para cantar en las madrugadas,

para hacer el amor en miles, en millones de camas.

Sueña con tus palabras que se enganchan

que se engalanan para trasmitir emociones

escondidas en cada alma. Porque somos

el camino, somos la esperada alborada;

¡Todo en ella está escrito por nuestras almas!

Somos el guionista, el director, el actor, el cámara,

y nosotros rodamos la película que se proyecta en tu mirada.

Escribamos, gritemos, compartamos...

¡¡¡Bastaaaaaaa!!!

Es un grito en la aurora de esta nueva alborada,

Es acción que rodeará a la Tierra con nuestras letras,

con nuestras palabras como un eco solidario que

arrope y eleve las consciencias nuestras

y acabe con la violencia, con esta rabia,

que nos ahoga, nos anula y nos mata.

¡¡¡Bastaaaaaaaa!!! ¡¡¡Bastaaaaaaaa!!!

y llegó el recuerdo, llegó la memoria, llegó el sueño

y se encendieron las luces en el túnel del tiempo,

en ese pasadizo que me introdujeron para comprender la levedad de la vida, 

la existencia de los tristes lamentos,

la escalera que te lleva al cadáver de una muerta

que te abraza en la tierra que no te abandona porque

la humanidad no sabe que hacer con ella 

o no sabe en que cementerio enterrar su cuerpo.

Que estos versos de mi templo de luces,

que este viaje en el tiempo de la tierra,

que que este poemario de versos escritos

en un revelador y alucinante sueño,

despierte conciencias y movilice nuestros cuerpos.

Gracias por leerlos, compartirlos y vivirlos muy adentro

de ese corazón que late con esfuerzo

y que te conecta siempre al resto del universo.

Lange Aguiar

13 abr 2025

TODO Y NADA

 


Todo se vuelve malditamente loco,
triste, oscuro, sin sentido,
un momento real,
incomprensiblemente herido, .
Lamentamos la ruptura,
no buscada, no querida...
Sentimos la impotencia,
de no poder retornar al pasado,
deshaciendo el loco juego
del destino escrito.
Sólo queda llorar la ausencia,
el vacío que quema,
la emoción desatada por la pena.
Abrazar al dolor por lo que ya no está.
por lo que ya no queda.
Es un adiós,
que nos rompe por dentro,
que se pierde en la trampas
de los sueños
por no mejorar los viejos
y envenenados deseos.
Nuestro corazón está roto.
Sentimos la ausencia.
Se quebró el sendero.
A veces las palabras no sirven,
solo ayudan las lágrimas.
Son nuestras miradas profundas,
las que hablan,
las que entran en el alma
porque están sufriendo la pérdida,
la ausencia, el vacío... la nada...
Lo sabes y callas.
Aprietas los dedos con rabia.
Ser un pañuelo.
Secar las lágrimas.
Abrazar el sufrimiento,
para no negarlo,
para no esconderlo.
Ser conscientes que somos débiles
en la ausencia ,
en la pérdida,
en la ruptura,
en los deseos no cubiertos...
Llorar el frío de su ausencia.
Seguir,
por recodos inciertos,
caminando...
Saber que eso es vivir
para no ser sonámbulos.
SABER QUE ESO ES DESEAR
PARA NO APAGAR
NI DEJAR ESCAPAR
LO QUE MI CUERPO TE DA
Y LO QUE EL TUYO ME OFRECE...
NO CERREMOS LAS PUERTAS porque...
TE DESEO, TE AMO, AHORA Y SIEMPRE
EN LAS GALERÍAS
DE MI INEXPLORADO CEREBRO.
¿ES ESE MI SUFRIMIENTO,
NO SABER COMO PODER
CUMPLIR ESE SUEÑO?
Aprieto los dedos con rabia.
Seco mis lágrimas.
Entro en mi cerebro para amansarlo,
para entenderlo.
Abrazo el sufrimiento,
para no negarlo,
para no esconderlo
comprendiendo y amando
mi bello y amoroso deseo
(c)Lange Aguiar.
País: Canarias-España
Fotografía: Miguel Díaz

4 ago 2024

Poemas del SER

 

SOMOS AMOR VIVIENDO EMOCIONES

Desde lo que soy,

ser con emociones

que desarrolla sentimientos,

transitamos hacía un SOMOS,

desde la vivencia

de las emociones de TODOS,

compartidas, interaccionales,

desde las realidades

de cada uno,

desde la experiencia de VIDA

individual y compartida.

El amor es nuestra ESENCIA,

pero el amor tiene

su ausencia

como la luz sus sombras.

Por eso, la realidad que observamos

¿Es la nuestra?

La verdad que creemos

¿Es la nuestra?

Emociones desbordadas.

Sentimientos descontrolados.

Amor proyectado.

Sombras que no dejan

ver todos mis lados.

Luz que ciega

mi vedad.

Vivencias planificadas

para hacer realidades mis existencias

desde el todo y la nada.

Somos universos en expansión

donde la palabra AMOR

cobra su verdadera expresión.

Somos gotitas en el mar de la vida colectiva

experimentándose en este planeta.

Somos el uno y somos el ocho infinito

de nuestra propia existencia.

Lloramos, reímos, sufrimos, odiamos,

amamos, tememos, huimos, gritamos,

nos acobardamos, nos evadimos, no actuamos,

nos inhibimos, nos escapamos,

nos solidarizamos, nos compadecemos,

nos abrazamos, nos alejamos...

¿Qué es lo cierto?

¿Soy certeza?

¿Dónde la Razón?

¿Qué es la racionalidad?

¿Estoy en confusión?

¿Qué confusión?

¿Vivo un caos?

¿Qué caos?

¿Qué experimento?

¿Qué es lo empírico?

¿Se fundamenta en la sabiduría

de lo experimentado?

¿Se basa en el conocimiento

de lo adquirido por lo vivido?

¿Se visibiliza en la armonía

que se refleja en las huellas del camino?

¿Cómo vivir la armonía si soy CAOS y VERDAD?

¿Es que soy moneda transitando

en este planeta con sus dos caras?

Es que no sé si quiero estar boca abajo

viviendo solamente la cara o la cruz de mi yo moneda,

negando la otra cara

o quiero vivir de canto

donde se muestran esas dos caras

pues YO SOY LAS DOS

yo soy LA MONEDA

PERO...¿Qué moneda?

Sé que no es fácil descubrir

que vivir es lo que tiene sentido

no buscar el sentido de lo que es vivir.

Porque vivir es tener orden, desorden,

dudas, dicotomías, dolor, felicidad,

desconfianza, alegría, compromisos, placer...

porque vivir es el camino,

no el camino para sobrevivir...

¿Sobrevivimos?

¿Vivimos?


Lange Aguiar. Islas Canarias

2024