Creando, construyendo, disfrutando lo que somos, experimentando lo que escribimos...

Bienvenido al blog de Lange Aguiar.
Disfruta y crea, ¡TÚ TAMBIEN PUEDES HACERLO!.
Está permitido emocionarse, llorar, reir y, sobre todo SER, COMPRENDER y VIVIR.

9 abr 2026

Poema de encuentro del amor en el tiempo

 La mística del BESO y la Geografía de lo Eterno


Nos encontramos tarde, bajo el peso de otras vidas,

con las manos marcadas por mapas que no trazamos juntos.

Tú traes el eco de otras risas, el rastro de otros hijos,

y yo cargo con el silencio de inviernos que pasé a solas,

habitando el mismo asombro a miles de leguas de tu voz.

No nos conocíamos, dicen las actas y los calendarios;

sin embargo, al mirarnos, reconozco la arquitectura de mi sangre.

Y cuando al fin mis labios buscan los tuyos, el beso no es principio,

es la acción profunda de un nudo que se aprieta,

la conectividad total donde el aliento del uno se vuelve el alma del otro.

Un beso maduro, pausado, que sabe a verdad y a tiempo recobrado.

En la paz de nuestras pieles, el placer es un lenguaje sabio.

Tus pliegues son senderos que mi memoria ya sabía caminar;

cada caricia es un incendio lento, una revelación que ignora

la experiencia de otros cuerpos y otros tiempos.

Es una sexualidad de almas que se reconocen a través del tacto,

donde un abrazo es el colapso de mil años de espera.

Y qué gloria es abrir los ojos y encontrarte en la luz del alba,

sentir tu piel junto a la mía como una certeza que no admite dudas.

Escuchar tu risa, recorrer con los dedos los surcos de tu cara,

sabiendo que cada línea es un honor que el destino nos concede.

Ya no hay distancias, ni galaxias, ni siglos que nos separen.

Nos entregamos este presente, pulido por el cansancio y la gloria.

Porque más allá de las estrellas, en el tejido donde no hay tiempo,

tú y yo ya habíamos pactado este instante:

el de despertar al lado del ser que siempre fuimos,

encontrando en el roce de nuestros cuerpos maduros

la única forma que tiene el infinito de hacerse, al fin, hogar.

¡¡¡TE AMO, me decías bajito,

 Y SIEMPRE HA SIDO ASÍ 

AUNQUE NO LO SABÍAMOS

HASTA ENCONTRARNOS, 

Y AHÍ YA LO DESCUBRIMOS!!!

LANGE AGUIAR

Marzo 2026

5 abr 2026

AULLIDOS

 

PIEL DE LOBO, SIENDO CORDERO

Competencia para vivir.

Romper los duelos.

Sentir la guerra

no es un consuelo.


Vivo en un planeta extraño

jalonado por el miedo,

miedo que se cuela en el alma

haciendo aullar mi cuerpo.


Nací en una cuna pobre

fruto de un amor verdadero

que el tiempo volvió barro

porque ellos no crecieron.


Cuando mi padres me vieron

Ángel por nombre me pusieron

añadiéndole el Miguel

porque cordero me vieron.


La vida me enseñó la muerte

y la muerte su desespero

por acabar con la raza

que la vida creó con esmero.

LANGE AGUIAR


3 abr 2026

Poemas para la paz

 *Construyamos puentes de amor*

Bajo el cielo que el humo ya no deja brillar,

se alza un grito que exige la guerra terminar.

Basta de líderes fríos, de ambición y de poder,

que destruyen ciudades y almas al nacer.

No más fábricas de muerte, ni armas en la mano,

que olvidan el latido del hermano y el humano.

Cambiemos el estruendo por la calma del perdón,

pues la vida es sagrada y late en el corazón.

Digamos sí al amor, que es la única verdad,

y construyamos puentes hacia la libertad.

Lange Aguiar



20 mar 2026

17 mar 2026

HISTORIAS DE VIDA

 

El náufrago de asfalto

Una lección en el tranvía.

Un encuentro con la esencia

A veces, la vida te pone delante espejos que no esperas. Hoy me encontré con un hombre que el mundo llamaría "invisible". Su aspecto era terrible: ropa roída, pies heridos por el asfalto y ese olor denso que deja la calle. Pero cuando abrió la boca, el prejuicio se desmoronó porque lo que experimenté fue un encuentro con su esencia.

Me pidió dinero y, a primera vista, la realidad se impuso con crudeza: su aspecto era desolador. El peso del abandono se le notaba en la piel curtida y en la ropa que apenas cumplía su función. Sin embargo, en medio de aquel descuido, hilvanaba en su rostro una sonrisa extrañamente agradable. El olor, denso y amargo, delataba su vida en los márgenes. Tras recibir mi ayuda, me dio las gracias con una cortesía inesperada y se alejó.

Poco después, subí al tranvía y el destino —o la casualidad— lo puso de nuevo frente a mí. Allí estaba, sentado en uno de los sillones, reclamando mi atención con la mirada. Decidí sentarme a su lado y al hacerlo sus ojos reflejaron una felicidad pura. Sentí que no era por el dinero que le había dado, era por el reconocimiento de su existencia. En ese instante, se abrió una compuerta verbal. No paró de hablar, volcando sobre mí un torrente de experiencias que me conmovieron el alma. Eran relatos de sueños rotos, fragmentados por algún desenlace funesto que lo había arrojado a la intemperie de la calle. Pero, sobre todo, eran experiencias de mar. Llevaba el salitre en la sangre; me narraba anécdotas con un vocabulario fluido, hermoso y de una profundidad intelectual que desarmaba mis prejuicios.

Nacido en el Amazonas, pero criado bajo el sol de Canarias," me dijo. Sus padres se asentaron en el sur de Tenerife, en El Médano, donde creció arrullado por el Atlántico. Recordaba una infancia feliz, blindada por el amor y los abrazos de sus padres. Fue un hombre culto, un devorador de libros que viajó por el mundo hasta convertirse en un profesional del medio acuático. Me habló de su trabajo en las complejas esclusas de Holanda y de cómo el estudio de otros idiomas había ensanchado su mundo.

Mientras yo escuchaba, él reía. Sus ojos, enmarcados por la suciedad, reflejaban una felicidad genuina al sentirse escuchado. Me confesó que su único deseo real era tener algo que leer. En ese momento, busqué en mi mochila y le entregué mi último libro de cuentos; su alegría fue la de quien recibe un tesoro. Se sentía digno porque alguien, por fin, no lo rechazaba por su envoltorio. En un gesto de cercanía y confianza, extendía su brazo y lo apoyaba en el mío. Sus manos —costrosas, marcadas por el polvo de muchos días— no me producían asco, sino una profunda curiosidad por entender cómo aquel hombre de mente prodigiosa había terminado así. La gente nos miraba con esa curiosidad distante que se le dedica a lo que no se comprende, pero nosotros habitábamos una isla de cercanía en medio del vagón.

Al llegar a la parada de Ofra, se levantó. Me quedé observando cómo se alejaba. Sus pies estaban hinchados, doblados y cubiertos de llagas, aprisionados en unos tenis estrechos y rotos que apenas se mantenían unidos. Sus pantalones, roídos por el tiempo, eran el último vestigio de su naufragio. Lloré por dentro. Lo perdí de vista entre la multitud de la acera, pero supe que nunca perdería la huella que sus palabras habían dejado en mi interior, me quedé habitado por él. Se llevó mis cuentos bajo el brazo, pero me dejó escrita en el alma la lección más pura: que la esencia del hombre no se mancha, aunque el mundo insista en cubrirla de barro.

Lange Aguiar Marzo 2026


7 mar 2026

8 DE MARZO 2026

 LA LUZ LLAMADA MUJER

A lo largo de los siglos,
en el vasto lienzo de la historia,
la mujer se erige como pilar eterno,
dadora de amor, dadora de luz,
sustento de vida,
raíz de comunidad.

En su abrazo, el hogar se forja;
en su mirada, la familia florece;
en su esencia,  la seguridad y la entrega 
su eterno refugio encuentran.


Más allá de la violencia,
que ha tratado de silenciar su voz,
ella se alza, inalterable,
con fuerza serena,
transcendiendo sombras
que intentan ocultarla,
pero que como un río
que nunca deja de fluir,
su agua nos alimenta.

Ellas, que caminan por la tierra,  son faros inmensos de luz,
que encienden otros faros,
iluminando el planeta con su esencia,
dando vida a quienes las rodean
Ellos caminan por la tierra,
viven, existen porque ellas les dieron a luz
en muchas y hermosas primaveras.

Cada paso, cada gesto,
cada susurro de amor,
Ellas, ustedes, construyen
en el hoy de cada día
un puente hacia el mañana,
donde el amor y la luz
prevalezcan.

Hoy, lentamente y finalmente,
con mucho esfuerzo por parte de ellas,
la historia empieza a reconocer su deuda,
su ninguneo, su esclavitud, su ausencia
con aquellas que siempre han sido y serán,
el alma del mundo, el corazón del tiempo,
el abrazo que acoge y la seguridad del verbo.

Ellas son,
y nos lo muestran en cada generación,
las estrellas de las mañanas
donde las palabras PAZ,
armonía, entrega,
compromiso, solidaridad...
se convierten en una hermosa y colectiva realidad
y pueden acabar con la violencia injusta,
las guerras, el hambre y la desigualdad.

Así, ellas, ustedes, todas las mujeres,
continúan, con su luz inextinguible,
iluminando el camino,
recordándonos que sin ellas, sin ustedes,
no habría historias,
cuentos,
letras en el viento,
ni sueños abrazando nuestros cuerpos.
Sólo existiría, sin su cálida luz,
si su hermosa ESENCIA y PRESENCIA
un vacío inmenso
y una progresiva destrucción
de todos nuestros humanitarios cimientos.

¡Si a la feminización de la vida
que tiene nombre de mujer!

Lange Aguiar. 8 de Marzo de 2026

5 mar 2026

1 mar 2026

LA PRIMAVERA, LA SANGRE ALTERA

LA PRIMAVERA EN MOYA

















La primavera en Moya canta con fervor
con el eco de los barrancos susurrando secretos,
son quiebros olorosos que te abrazan con amor,
mientras los petirrojos acarician a las inquietas turqué.
Las nubes, sutiles, acarician las cimas
como labios del cielo que con ellas juegan,
y el aire se llena de dulces besos y lindas rimas,
aromas y versos que en el corazón navega.

Flores que emergen, flores que brillan
mostrando por doquier la esperada primavera.
Moya es música, es canción. Moya es poesía
cuando recorres sus calles de noche o de día,
Tomás Morales, poeta valiente, poeta errante,
en cada esquina de tu pueblo, tu alma vibra,
tus versos se funden en el suave latir amable
como un suspiro de belleza y plena vida

Se cubre Moya de flores eternas y amantes
que embriagan el alma con su fragancia,
y la primavera se enciende en cada visitante,
con sonrisas en los rostros de cada mañana.
Moya, donde la sangre se enciende,
donde la gente florece con pasión,
la primavera sincera se desprende,
y en cada corazón deja su canción.

En el susurro del viento suave,
la primavera despierta su canto,
pintando con brotes el paisaje
secretos ocultos en cada acto.
Bajo el manto de flores que danzan,
el aroma del misterio se esconde,
en cada pétalo, una esperanza,
en cada raíz, un sueño responde.
Mi barranco murmura historias viejas,
llevando secretos centenarios de antaño,

mientras el sol, con su luz, teje las almendras
de un tiempo que avanza, año tras año.
En el vuelo de las monarcas mariposas,
el lenguaje del aire misterioso se revela,
con colores inmensos y formas hermosas,
donde los secretos de la vida se desvelan.

¡Oh primavera de Moya, guardiana del tiempo,
tu revelada belleza es un dulce enigma,
que custodian miles de sueños y alientos,
y le das color a mis versos mas secretos1

Lange Aguiar Marzo 2026