Creando, construyendo, disfrutando lo que somos, experimentando lo que escribimos...

Bienvenido al blog de Lange Aguiar.
Disfruta y crea, ¡TÚ TAMBIEN PUEDES HACERLO!.
Está permitido emocionarse, llorar, reir y, sobre todo SER, COMPRENDER y VIVIR.

2 ago 2026

Nuevos poemas íntimos

 Los días que no tienen nombre


Hay tardes que pesan.
No porque pase algo.
Sino porque no pasa nada
Y aun así duele.
Esa tarde me pasó.
Me senté en la orilla
Palabras que no salen.
Era como un nudo
Sin pelea,
Cerré los ojos fuerte,
Como si apretando
Eran sentimientos.
Eran versiones mías
No sabía por qué me sentía
Era el yo que vive
Y me dieron ganas
Correr para no pensar.
Correr para solo sentir.
Correr para que el cuerpo
Me quedé.
Algunas cosas solo
Pero yo ya no estaba
Solo estaba.
De la cama
Y busqué palabras.
Las busqué con la boca,
Con las manos,
Con la cabeza.
Tenía algo adentro.
Una emoción interna,
Profunda,
Que no sabía cómo
Se llamaba.
Mojado
En el pecho.
Si lo tocaba,
Lloraba.
Si no lo tocaba, también.
Y entonces pasó:
Los ojos se me rompieron
A llorar
sin aparente motivo.
Sin noticia mala,
Sin recuerdo.
Solo se abrieron
Las compuertas
Y ya.
Como si así pudiera
Empujar hacia afuera
Lo que tenía adentro.
Pudiera expresar
En palabras
Lo que guarda mi alma
Y no sabe cómo hacerlo.
Pero no.
Eran momentos guardados
En cajas sin etiqueta.
De otros días
Que volvían a visitarme.
Bajé la cabeza.
Extraño.
Sabía que ese no era yo,
O al menos no
El yo que muestro.
Cuando nadie mira.
El que solo habita
Ese estado,
Ese momento,
Y no pide explicaciones...
La tarde se fue alejando
Por la ventana,
Despacio,
Sin pedir permiso.
De salir corriendo.
Ganara a la cabeza.
No corrí.
Respiré tres veces.
La primera temblando,
La segunda a medias,
La tercera completa.
Y entendí algo:
No todo se tiene
Que nombrar
Para existir.
Se atraviesan.
Se lloran.
Se dejan ir con la tarde.
Cuando abrí los ojos,
El cuarto seguía igual.
Peleando conmigo.
Roto un poco.
Entero un poco.
Humano.
Y eso, por hoy,
alcanzó su gloria.
Lange Aguiar 26 de Julio 2026




29 jul 2026

POEMAS INTIMOS

 Profundidades

Hay un barranco negro dentro 

del pecho,

una grieta honda que nadie

 más mira.

Allí donde el dolor se vuelve 

techo

y el aire pesa tanto cuando 

se aspira.

Son espinas de sombra, filosas, 

crueles,

que sangran por dentro, sin hacer 

ruido;

marcan a fuego la piel y 

sus pieles,

buscando el silencio de lo treguado 

huido.


Quisiera esconderlas, volverlas 

olvido,

negar que son mías, borrar 

su huella,

pero son la raíz de cuanto 

he vivido,

el lado oscuro que apaga 

la estrella.

A veces las busco, a veces 

las odio,

se alimentan despacio de mi 

propia esencia.

Sentarse de frente con 

este episodio

es mirar al abismo de la 

propia existencia.

No es fácil el paso, no es limpia 

la historia,

cuando la sombra te come

por dentro.

Pero aun en el daño, aun 

sin victoria,

en medio del vértigo... me reconozco y 

me encuentro.

Lange Aguiar 

 28 Julio 2026

28 jul 2026

MICRORRELATOS

La tarde

Esa tarde no pasó nada Y por eso lloré. Palabras que no salen, un nudo aquí que no sé nombrar. Cerré los ojos para no verme llorar sin motivo.  Adentro había cajas sin etiqueta: sentimientos, momentos, un yo extraño que no era yo. La tarde se fue alejando y me dieron ganas de salir corriendo. No para huir, Para no pensar, solo sentir.  Respiré. El cuarto siguió  en su sitio. Yo un poco menos roto.

                                

Bosque interno

Entré a mi bosque sin mapa. Había silencio y llanto sin razón. Quise explicar lo que guardaba el alma y la boca se me cerró.  Era solo un estado. Un momento que me habitaba y yo a él. La tarde se iba y con ella  mi fui yo también y salí igual, con las manos vacías y el pecho un poco más liviano.



26 jul 2026

Video poema: AQUÍ ESTOY


                                https://youtu.be/PYalVpED7eM?si=oToddn5cIploMvQa




23 jul 2026

El trascurrir del tiempo

 Cierras los ojos y, por un instante, el ruido del mundo desaparece.

Sientes un nudo opresivo en la garganta, un peso denso en el pecho compuesto por palabras que nunca salieron, emociones internas tan profundas que ni siquiera tú logras nombrar. De pronto, sin que medie ningún pensamiento lógico ni aparente motivo, la vista se te nubla y los ojos se rompen a llorar. La tibia humedad sobre las mejillas es el único desahogo de algo que supera a la razón.

Vuelves a apretar los párpados. Intentas buscar un orden, construir una frase sencilla para explicar qué te pasa, pero las palabras se te escapan entre los dedos. ¿Cómo expresar en un lenguaje cotidiano aquello que guardas en lo más hondo del alma si ni tú mismo sabes cómo hacerlo? Son solo sentimientos acumulados, destellos de momentos suspendidos, un poso de vida que ha quedado ahí, encallado.

Solo quieres dejarte llevar, bajar los brazos y rendirte a la sensación. Te sientes profundamente extraño, habitando una distancia inexplicable contigo mismo. Una certeza callada te dice que ese no eres tú, que esa melancolía ajena no te define; sabes que estás simplemente atravesando ese estado, viviendo un momento sin lógica ni respuestas.

A lo lejos, la tarde comienza a alejarse. El sol cae despacio, tiñendo el cielo de tonos dorados y sombras largas, avisando de que el tiempo no se detiene a esperar por tu claridad. Un impulso primario y urgente nace desde las entrañas: tienes ganas de salir corriendo. Huir de ti mismo, dejar atrás los porqués, dejar de pensar... y limitarte, por fin, a sentir.

Lange aguar 23 de Julio 2026

20 jul 2026

TE VERDE LITERARIO

 CÓMO ESCRIBIR UNA NARRACIÓN OBSERVANDO UN HECHO REAL:

Las monedas del acordeón

Caminaba por las calles de La Laguna, cerca de la iglesia de La Concepción. A mi alrededor había una dulcería, un museo, un bar y una cafetería llena de gente. Sin embargo, no buscaba entrar en ninguno de esos lugares. Solo observaba el ir y venir de las personas y decidí sentarme en un banco de la plaza para seguir observando.

En una esquina vi a una anciana sentada en el suelo, con la mano extendida pidiendo unas monedas. A pocos metros, un joven tocaba el acordeón con una gran sonrisa en su cara ganándose la vida. La gente pasaba deprisa: algunos miraban hacia otro lado, otros seguían su camino sin detenerse y muy  pocos se detenían ante el joven y le ponían en la gorra que había colocado en el suelo,  algunas monedas. Nadie ayudaba a la anciana. 

Cuando el joven terminó de tocar un par de canciones , que por cierto lo hacía de forma magistral, recogió la gorra con las monedas que había ganado, se acercó a la anciana y, sin decir una palabra, las dejó en su mano. La anciana lo miró con ternura y el le dedicó una hermosa sonrisa y se alejó con su acordeón al hombro, entonces comprendí que, a veces, quien menos tiene es quien más sabe compartir. 

Yo hice lo propio con la anciana y le seguí. Se paró al otro lado de la plaza de la Concepción, volvió a poner su gorra en el suelo, se descolgó el acordeón y se puso a tocar de nuevo. 

Me acerqué, le pedí permiso para darle  un abrazo, el cual él aceptó sorprendido y le puse en su mano el billete que llevaba preparado. Le pregunté de dónde era y me dijo que venezolano de la isla de Margarita. Él miraba  aquel billete, que superaba todas sus expectativas uña una vez tras otra y me preguntó ¿por qué? le respondí que su gesto con la anciana era mucho mayor que su acordeón y le di las gracias por enseñarme su alma y fue entonces cuando él me dio otro abrazo. 🫂 

Lange Aguiar . 20 de Julio de 2026




18 jul 2026

Viaje eterno

 A la Vida compartida contigo  en todos los tiempos

I

Antes del primer destello de las estrellas,

cuando el vacío era un lienzo sin trazar,

ya nuestras almas dejaban sus huellas,

predestinadas, por siempre, a amar.

II

Hemos sido polvo de estrellas en cielos lejanos,

reyes sin corona en tierras de olvido,

marineros de un mar de fuego soberano,

y extraños que un día el azar ha unido.

Cambiamos de forma, de piel y de acento,

habitamos planetas que el ojo no ve,

viajamos de prisa en el lomo del viento,

muriendo en un mundo, naciendo otra vez.

III

Pero no importa el disfraz de la historia,

ni el denso tejido de la realidad;

basta una mirada para hacer memoria,

basta un suspiro para la verdad.

 «Eres tú», susurra el alma en el pecho,

 mientras las barreras se empiezan a hundir.

El tiempo se dobla, se rinde el derecho

de toda distancia que intente insistir.

IV

Somos dos seres de luz encendida,

que no necesitan del sol su calor,

nos alimentamos de nuestra propia vida,

del brillo sagrado de un lazo mayor.

Cruzamos los versos de mil universos,

rompiendo las leyes de la gravedad,

en un infinito de mundos diversos,

tú y yo somos, siempre, la única verdad.

Lange Aguiar . 18 de Julio 2026




13 jul 2026

11 jul 2026

FAMILIA






UN Día en Familia
Bajo el amparo de un techo que abraza 
y paraguas que acogen  la lluvia,
se reúnen corrientes del mismo ADN y
lazos de sangre que el tiempo entrelaza,
desafiando la distancias ocurridas 
y el fino frio que nos abraza.
Es una hermandad de amor que crece,
un puente tendido entre generaciones,
donde el recuerdo antiguo permanece
y brotan nuevas, tiernas ilusiones.
Se comparten las edades en la mesa, 
de piñas y costillas,
más allá de las arrugas que dan calma,
pues la infancia viene decidida 
y firme, dejando su frescura en cada alma.
Miradas que confiesan vida compartida,
silencios que lo dicen todo sin hablar, 
pero sí compartiendo el flan, 
y demás postres de rico paladar.
En cada sorbo se escucha 
un eco de apoyo que alienta la vida
y una firme esperanza que invita a actuar.
Es el compromiso de andar el camino,
de saber que el refugio se mantiene fiel;
un encuentro sagrado, un mismo destino
escrito con tinta de afecto en la piel.
Y al despedirse, con el alma llena,
y la panza también,
se avanza con paso seguro y sereno 
para, felices, saber volver  y crecer
sabiendo, en la dicha y la pena, 
que en este andar no estamos solos
y que todos somos familia
en este vivo planeta
de experiencias compartidas.
Gracias por tanto y por todo. Abrazos. 
Seguimos compartiendo sueños
 y amor  a raudales.
Besos familia amada y elegida.
Lange Aguiar 11 Julio 2026