Creando, construyendo, disfrutando lo que somos, experimentando lo que escribimos...

Bienvenido al blog de Lange Aguiar.
Disfruta y crea, ¡TÚ TAMBIEN PUEDES HACERLO!.
Está permitido emocionarse, llorar, reir y, sobre todo SER, COMPRENDER y VIVIR.

18 sept 2026

SILENCIO INTERIOR

 En este rincón de silencio

En el silencio de esta capilla,
en el suave murmullo de la música,
me miro hacia dentro
y descubro, lentamente,
que lo vivido fue hermoso,
que la vida —con sus luces y sus sombras—
también sabe acompañarnos.
Y entonces comprendo
que no estoy solo.
No, no  estoy solo.
Me acompaña lo vivido,
me acompaña lo aprendido,
cada herida, cada abrazo,
cada olvido,
cada paso equivocado,
cada sueño compartido.
Me acompaña mi camino.
Y qué hermoso saber
que uno nunca está del todo solo
cuando aprende a habitarse.
Aquí,
en este rincón,
en esta capilla,
la música acaricia el alma
y devuelve imágenes,
rostros,
esculturas,
manos que rezan,
ojos que buscan.
Todo parece decir
lo que alguien lleva dentro
y necesita sacar afuera.
Fervor.
Miedo.
Esperanza.
Necesidad de ser escuchado.
Y siento una cierta pena,
una pequeña tristeza,
al pensar cuánto buscamos fuera
lo que ya llevamos dentro.
Porque quizá buscamos en las piedras, 
lo que habita en el corazón.
Buscamos respuestas en las imágenes,
refugio en los símbolos,
certezas en las palabras,
cuando quizá el verdadero refugio
empieza al atrevernos
a mirarnos sin escapar.
Porque da miedo encontrarse.
Da miedo descubrir
quién eres,
qué eres,
qué representas,
qué has vivido,
qué deseas,
qué sientes
cuando nadie te está mirando.
Da miedo entrar
en la habitación más secreta:
la de uno mismo.
Somos seres creadores.
Creamos dioses,
símbolos,
refugios,
caminos
para no perdernos.
Y quizá no haya nada malo en ello.
También yo me refugio.
Me gusta este rincón,
esta penumbra,
esta música lenta,
este silencio que respira.
Pero no vengo aquí
para dejar fuera mis oraciones.
Vengo para escucharlas.
No vengo a pedirle al cielo
que me diga quién soy,
sino a encontrarme
en ese lugar interior
donde sobran las palabras
y basta la presencia.
La música sigue sonando,
suave,
como una caricia
sobre aquello
que todavía no sé nombrar.
Y comprendo:
quizá la oración más profunda
no sea hablar hacia fuera,
sino escuchar hacia dentro.
Y descubrir,
en el silencio de esta capilla,
que el refugio que buscaba afuera
siempre había estado en mí.
Lange Aguiar. 
Septiembre 2026

17 sept 2026

Horizontes

 HORIZONTES OSCUROS

Siento que se complica el aire,
que se vuelve pesado el momento,
que a veces la vida no llega sola,
sino escoltada por falsos tiempos de sombras,
de dudas, de malos augurios
que marchan despacio
por las calles del pensamiento.
Siento que se enredan los días,
que se oscurecen las horas,
y mi alma, sin saber por qué,
se queda mirando cómo la luz abandona
algunos rincones de mis esperanzas.
Hay instantes que aprietan mi vida,
que me hacen experimentar la ausencia
de aquello que creía eterno: la calma, la certeza,
el sencillo resplandor de sentirme completo.
Y entonces comprendo que también existe la noche,
que también el dolor forma parte del viaje,
que hay experiencias rotas que llegan sin aviso
y cambian, por instantes, el rumbo de nuestros pasos.
Yo pensaba que la vida traía un camino dibujado,
una ruta de sensaciones que el tiempo cumpliría
sin alterar sus señales. Pero la vida no promete mapas,
ni senderos sin tormenta, ni horizontes que permanezcan
al alcance de mi mano. A veces se quiebran mis pasos,
se desordena mi destino, y aquello que parecía seguro
se convierte en un paisaje que ya no reconozco.
Pero hay que seguir mirando al frente,
aunque el horizonte se aleje, o la luz parezca pequeña,
o el corazón se canse de esperar la mañana.
Porque quizá el horizonte no se aleja
sino que me enseña que la vida es movimiento,
que caminar también es aprender a respirar en la oscuridad.
Quiero seguir andando con las heridas abiertas
y la esperanza en silencio, recogiendo del suelo
los pedazos de mi cuerpo que dejaron los días difíciles.
Quiero seguir andando, porque cuando falta la luz,
algo dentro de mí insiste en mirar hacia ella.
Y así pasan estos momentos, como nubes sobre la existencia,
como páginas que se escriben sin pedirnos permiso primero
Y así seguimos, aprendiendo que vivir
no es solamente experimentar la luz,
sino también atravesar la sombra,
sin olvidar que al otro lado del miedo,
más allá de la noche,
el horizonte continúa llamándome.
que se vuelve pesado el momento,
que a veces la vida no llega sola,
sino escoltada por falsos tiempos de sombras,
de dudas, de malos augurios
que marchan despacio
por las calles del pensamiento.
Siento que se enredan los días,
que se oscurecen las horas,
y mi alma, sin saber por qué,
se queda mirando cómo la luz abandona
algunos rincones de mis esperanzas.
Hay instantes que aprietan mi vida,
que me hacen experimentar la ausencia
de aquello que creía eterno: la calma, la certeza,
el sencillo resplandor de sentirme completo.
Y entonces comprendo que también existe la noche,
que también el dolor forma parte del viaje,
que hay experiencias rotas que llegan sin aviso
y cambian, por instantes, el rumbo de nuestros pasos.
Yo pensaba que la vida traía un camino dibujado,
una ruta de sensaciones que el tiempo cumpliría
sin alterar sus señales. Pero la vida no promete mapas,
ni senderos sin tormenta, ni horizontes que permanezcan
al alcance de mi mano. A veces se quiebran mis pasos,
se desordena mi destino, y aquello que parecía seguro
se convierte en un paisaje que ya no reconozco.
Pero hay que seguir mirando al frente,
aunque el horizonte se aleje, o la luz parezca pequeña,
o el corazón se canse de esperar la mañana.
Porque quizá el horizonte no se aleja
sino que me enseña que la vida es movimiento,
que caminar también es aprender a respirar en la oscuridad.
Quiero seguir andando con las heridas abiertas
y la esperanza en silencio, recogiendo del suelo
los pedazos de mi cuerpo que dejaron los días difíciles.
Quiero seguir andando, porque cuando falta la luz,
algo dentro de mí insiste en mirar hacia ella.
Y así pasan estos momentos, como nubes sobre la existencia,
como páginas que se escriben sin pedirnos permiso primero
Y así seguimos, aprendiendo que vivir
no es solamente experimentar la luz,
sino también atravesar la sombra,
sin olvidar que al otro lado del miedo,
más allá de la noche,
el horizonte continúa llamándome.

Lange Aguiar . 17 de Septiembre 2026

11 sept 2026

25 ago 2026

Poema del desgarro

 Poesía del desgarro

1
Mis dedos hace días
quieren escribir sensaciones,
emociones, sentimientos,
experiencias, deseos, ¡VIDA!
pero van pasando
los momentos, los pensamientos
que aturden y los días
se vuelven densos.
Mis dedos se arremolinan,
la libreta guarda, silenciosa,
el momento y se asfixia...
Yo la escondo para
no escribir ni una simple
nota, ni una palabra,
ni una letra, ni una
estrofa.
2
Hoy miro la libreta,
a su lado el bolígrafo,

y mis dedos se agitan,
mi cerebro se llena de
pensamientos y mi corazón
late a toda prisa.
¡Llegó el momento, pienso!
y me siento. Abro la
primera página en blanco
y comienzo a escribir
letras, palabras, versos
y mi alma grita y
mis ojos se humedecen
y mis dedos tiemblan
porque me salen desde
mi adentro para escribir
este poema.
3
Llevo un tiempo que
no me siento.
Tengo mi alma rota...
El amor me deslumbra
y me ciega la vista,
no veo el sendero por
el que mis pies
transitan. Se vuelve denso,
oscuro. Las emociones
se vuelven fieras que me
ahogan, me aturden y
me complican la VIDA.
No puedo pararlas y me
devoran el alma. Me dejo
y lloro con lágrimas de
fuego, con llanto de esmeralda.
4
Estoy confundido, desorientado,
sordo a mis propias palabras
que me gritan a la razón.
No escucho nada. Se
hace el silencio en mi
corazón. ¿Por qué callas
si es ahora cuando te necesito?
Silencio en el aire.
Silencio en mi boca,
silencio en mis dedos,
silencio en la aurora.
Silencio en mi cuerpo,
silencio en mi sombra.
Grita con fuerza este silencio
y el grito me ahoga,
callando mis emociones,
ocultando mis deseos en
un rincón de mi deshonra.
5
Sé que busco la VIDA
en este universo que me atora.
Sé que busco respuestas
donde el MAR se desborde.
Sé que me cuidan mis
ángeles, pero quiero caminar
a SOLAS.
Sé que se rompe este
silencio,
que escondían las horas
del reloj de un no-tiempo
que guardaba
en los pliegues
de una lejana aurora,
pero quiero seguir escribiendo
6
y desvelar mi secreto.
Es mi tesoro oculto,
soy polvo del universo.
La vida en este planeta
guarda un gran misterio.
Vine buscando respuestas
y me iré con todas
las preguntas que
este planeta me diera.
Las emociones me ahogan
y los sentimientos me
ciegan. Soy viajero
del AMOR y el AMOR
me desvela, mi ALMA
no tiene ya fuerza, solo
acabar este viaje quisiera,
7
Pero se acerca un Ángel
y con su presencia
me revela, y me grita
y me pide que siga
caminando, que él
seguirá siempre a
mi vera.
Lange Aguiar
27-Agosto-24



24 ago 2026

22 ago 2026

20 ago 2026

PREGÓN DE LAS FIESTAS CNO TORNERO

 

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SANTA ROSA DE LIMA
Barrio del Camino del Tornero, San Cristóbal de La Laguna

por Miguel Díaz Lange Aguiar


Buenas noches, vecinos, vecinas, amigos todos de esta tierra noble de este nuevo y viejo barrio.

Hay lugares que no se miden simplemente por los siglos que acumulan sus piedras, sino por la fuerza del latido de sus calles y por la memoria viva de quienes los habitan. El Camino del Tornero es uno de esos rincones donde la vida no se contempla desde la distancia de la historia lejana, sino que se construye cada mañana, paso a paso, con el esfuerzo de manos unidas y con la frescura inextinguible de lo que siempre renace.

Hablo hoy ante ustedes, no desde un afecto abstracto, sino desde una cercanía hondamente personal y sentida. Regresar a este barrio es, para mí, retornar a un territorio que guarda trozos indispensables de mi propio viaje literario y humano. Fue en estas mismas calles, bajo este cielo que hoy nos cobija, donde compartimos hace unos años la presentación de mi poemario Ser de luz, hijo de la Tierra. Aquí, donde la poesía dejó de ser solo tinta sobre el papel para transformarse en aire compartido, en diálogo sincero y en emoción palpada. En este barrio aprendí que las palabras cobran su verdadero y más profundo sentido cuando encuentran el eco de una comunidad generosa y acogedora. Guardo también en el corazón, con inmenso cariño, el honor de haber participado como jurado en la elección de la reina de nuestras fiestas; un momento único donde pude sentir de cerca el entusiasmo de tantas familias, la ilusión compartida y el brillo en las miradas de un pueblo que sabe celebrar la belleza, el trabajo colectivo y el encuentro.


Pero por encima de todo, hablar del Camino del Tornero es invocar la certeza inquebrantable de la amistad. Un hilo invisible pero indestructible me une a mujeres y hombres que son el alma verdadera de este lugar: a la memoria entrañable y siempre presente de amigos como Justo Reyes y Ángeles, a la constante entrega de Juan Ramón y a la luz limpia de Ana Gloria, a la bondad de Fermín y a la solidaridad y compromiso de Elías y a la de tantas vecinas y vecinos con quienes he tenido la dicha de compartir conversaciones sin prisa, abrazos francos e instantes que se quedan para siempre grabados en la memoria de la piel. Hoy una comision de fiesta de gente joven animada, creativa, comprometida que pone en marcha un programa lleno de riqueza cultural, festiva, alegre, creadora de comunidad y de convivencia entre vecinos y vecinas de todas las edades, y eso es crear esencia de vida y sociedad con orgullo de sentimiento de pertenencia e identidad.

Para entender la grandeza de esta comunidad hay que mirar hacia la tierra que pisamos y escuchar los nombres con los que el tiempo fue bautizando estos parajes. Estamos sobre una geografía con historia y con alma. Antiguas escrituras ya hablaban de estos parajes situados a la sombra protectora de las laderas del monte del Púlpito, de la majestuosidad de la montaña de La Atalaya y de la amplitud de los llanos de San Lázaro.

Nos encontramos asentados en una encrucijada de caminos históricos: bordeados por la carretera general, aquel kilómetro 152 por donde entre los años 1901 y 1956 vio pasar el traqueteo nostálgico del antiguo tranvía; lindando al norte con el municipio hermano de Tegueste y con la Cañada Lagunera —aquella misma que un lejano 3 de febrero de 1505, día de San Blas, Fernández de Lugo mandó a delimitar mediante mojones—; abrazados al oeste por El Portezuelo y al este por el entrañable barrio de Las Gavias.

¿Y de dónde nace el nombre que hoy nos une? Nace de la búsqueda del agua, ese bien sagrado que da la vida. En la zona del Tornero, en Tegueste, manaba una fuente histórica cuyos restos aún pervivieron en el tiempo y que alimentó de abasto a esta comarca. Por eso este camino comenzó a llamarse con la naturalidad del caminante: el camino hacia Tornero. Pero la identidad de un barrio no se impone desde fuera; la escriben sus propios habitantes. Recordamos hoy cómo entre los años 2010 y 2012, en un hermoso trabajo comunitario impulsado por la Asociación de Vecinos La Atalaya, la Asociación Juvenil Atalaya Joven, el apoyo asesor de la Universidad de La Laguna a través de Bellas Artes y la implicación de tantos vecinos a título particular, se realizó aquella consulta popular. Entre propuestas cargadas de historia local como La Hoya del Camello, La Atalaya o El Camino, los vecinos eligieron por una mayoría abrumadora el nombre con el que hoy nos presentamos con orgullo ante el mundo: el Barrio del Camino del Tornero. La semilla del esfuerzo y la devoción a Santa Rosa de Lima.

Nada de lo que hoy contemplamos existió sin sacrificio. La historia de este barrio es una lección magistral de dignidad y de unión. Debemos remontarnos a aquel mes de agosto de 1983, cuando un grupo visionario de hombres y mujeres, capitaneados por el recordado Juan José Hernández Pérez, decidieron plantar la semilla de la organización vecinal fundando la A.V.V. La Atalaya.

Eran tiempos difíciles, marcados por la escasez y las calamidades de un territorio olvidado. Tiempos en que no había agua potable en los grifos y era preciso transportarla desde el canal del Río Portezuelo-Las Mercedes, que bordeaba las laderas del Púlpito y La Atalaya; tiempos donde solo unas pocas casas contaban con luz eléctrica, donde las calles eran poco más que barranqueras y los servicios básicos brillaban por su ausencia. Pero donde faltaban las infraestructuras, sobraba el coraje, la solidaridad y la fe en el futuro.           

Fue precisamente en ese mismo año de 1983 cuando llegó a estas calles la imagen de nuestra patrona, Santa Rosa de Lima, y con ella comenzaron a florecer cada mes de agosto nuestras fiestas patronales. La devoción no fue solo una expresión espiritual, sino el motor que unió aún más a la comunidad. Recordamos con emoción cómo los propios vecinos reunieron peseta a peseta el dinero necesario para comprar el solar donde hoy se levanta nuestro Centro Ciudadano, un terreno que años más tarde cederían generosamente al Ayuntamiento para que el barrio tuviera su espacio de encuentro.

A partir de ahí, cada logro ha llevado el sello del esfuerzo compartido: el asfaltado del camino principal y de la calle Amanecer, la llegada del agua potable y el saneamiento —asumidos a partes iguales al cincuenta por ciento entre el Ayuntamiento y el bolsillo de los vecinos—, y la incansable lucha durante casi dos décadas para que se ejecutara el Proyecto Medioambiental Zona Tornero.
Sabemos bien que el Camino del Tornero sigue teniendo necesidades, que el Centro Ciudadano se ha quedado pequeño para un barrio que no ha parado de crecer, un espacio que se multiplica cada día siendo a la vez lugar de asambleas, aula de actividades, capilla de la Virgen y colegio electoral. Pero esa misma exigencia de equipamientos es el reflejo de que estamos ante un barrio vivo, un barrio que no se conforma y que sigue latiendo con ganas de progreso.

El Camino del Tornero es un barrio joven y lleno de vitalidad. Esa juventud no se mide únicamente en la edad de sus habitantes, sino en la actitud con la que se mira al mañana: la energía de quien sabe que está sembrando futuro en cada proyecto, en cada reunión asociativa, en el juego de los niños que llena nuestras plazas de un murmullo imprescindible y lleno de esperanza.

Celebrar la fiesta es, por tanto, mucho más que un paréntesis en la rutina. Celebrar es un acto de afirmación colectiva. Es el momento en que una comunidad se mira a los ojos, reconoce la historia recorrida y reafirma que nadie camina solo por estas veredas. Pertenecer no es solo ocupar un lugar en el mapa; es sentir que la memoria del barrio se construye con el abrazo, la mano tendida al vecino y la alegría compartida.

Y en el centro de esta mirada abierta, la figura de Santa Rosa de Lima. No como una imagen lejana o inalcanzable, sino como un símbolo de sensibilidad, de entrega al prójimo y de esa flor humilde y hermosa que es capaz de florecer con fuerza en medio de la sencillez. En su honor encendemos esta luz festiva, recordando que honrar a nuestra patrona es también celebrar nuestra propia humanidad y los lazos que nos unen.

Que estas Fiestas de Santa Rosa de Lima sean la casa común donde reencontrarnos, abrazarnos y mirarnos con el orgullo de lo que somos y de lo que hemos construido juntos. Que la poesía, la música, la palabra y la tradición sigan resonando con fuerza en cada rincón de este camino.

Ya para terminar, vaya un poema para esa señora santa de la orden tercera de santo Domingo es decir lo que conocemos con la orden dominica que murió muy joven y que fue ejemplo de amor para toda latinoamérica desde el siglo diecisiete y cuyo verdadero nombre es el de Isabel Flores de Oliva, y que fue conocida, por su encanto como la bella Rosa:


Santa Rosa en el Camino del Tornero

Bajo el cielo sereno de Lima floreció,
como un brote de luz en tierra fecunda,
pero quiso el destino que aquí renaciera,
en este barrio humilde que a tu manto se funda.

No vestiste las sedas de la vanidad,
sino el sayal sencillo de la devoción,
y hoy ese mismo manto, en esta fiesta,
es el pulso vivo de nuestro corazón.

En este pequeño barrio, refugio y altar,
las rosas abrieron su aroma divino,
y hoy en cada calle de Camino Tornero,
florece tu aroma en cada vecino.

Con tus manos supiste sanar al que llora,
al triste, al pobre en su duro caminar,
y hoy tus manos, Rosa, siguen siendo aurora
en cada puerta que se abre para ayudar.

Isabel en la cuna, Rosa en la fe,
patrona y madre de este barrio lagunero,
tu luz va guiando, como siempre se ve,
a la gente sencilla del Camino Tornero.

No estás solo en Lima, ni en ese lejano altar,
estás aquí, en lo nuestro, en lo cotidiano,
en la verbena, en el rezo popular,
en la mano tendida de un vecino hermano.

Rosa de Lima, Rosa de aquí,
humilde y eterna, bondad verdadera,
quédate por siempre en nuestro vivir,
siendo tu farol la guía de nuestra Espera

que enciende en nosotros la luz de nuestra Esencia.

¡¡¡Vecinos, vecinas!

¡Que comience la fiesta, que viva la gente del Camino del Tornero

y que viva Santa Rosa de Lima!!!

Muchas gracias.

20 de Agosto 2026

Miguel Díaz -Lange Aguiar

17 ago 2026

11 ago 2026

REEL: MIS CARAS Y MIRADAS.

 https://www.instagram.com/reel/Db3tm4OIsXL/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==

Mi cara, mi rostro, mis miradas y expresiones, 
mis sonrisas, mis despistes, mi olfato 
y expresión al ver un paisaje, 
que se refleja en mis pupilas.
Son la geografía exacta de quien soy 
cuando me olvido del resto del mundo. 
Un mapa vivo de asombros y silencios 
donde el horizonte deja de ser distancia 
para convertirse en refugio. 
Nada de lo que contemplo se queda afuera; 
todo lo que miro me habita, 
se amasa en mi piel 
y vuelve a nacer 
en el instante mismo 
en que decido admirarlo.
Lange Aguiar 2026
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