En este rincón de silencio
En el silencio de esta capilla,
en el suave murmullo de la música,
me miro hacia dentro
y descubro, lentamente,
que lo vivido fue hermoso,
que la vida —con sus luces y sus sombras—
también sabe acompañarnos.
Y entonces comprendo
que no estoy solo.
No, no estoy solo.
Me acompaña lo vivido,
me acompaña lo aprendido,
cada herida, cada abrazo,
cada olvido,
cada paso equivocado,
cada sueño compartido.
Me acompaña mi camino.
Y qué hermoso saber
que uno nunca está del todo solo
cuando aprende a habitarse.
Aquí,
en este rincón,
en esta capilla,
la música acaricia el alma
y devuelve imágenes,
rostros,
esculturas,
manos que rezan,
ojos que buscan.
Todo parece decir
lo que alguien lleva dentro
y necesita sacar afuera.
Fervor.
Miedo.
Esperanza.
Necesidad de ser escuchado.
Y siento una cierta pena,
una pequeña tristeza,
al pensar cuánto buscamos fuera
lo que ya llevamos dentro.
Porque quizá buscamos en las piedras,
lo que habita en el corazón.
Buscamos respuestas en las imágenes,
refugio en los símbolos,
certezas en las palabras,
cuando quizá el verdadero refugio
empieza al atrevernos
a mirarnos sin escapar.
Porque da miedo encontrarse.
Da miedo descubrir
quién eres,
qué eres,
qué representas,
qué has vivido,
qué deseas,
qué sientes
cuando nadie te está mirando.
Da miedo entrar
en la habitación más secreta:
la de uno mismo.
Somos seres creadores.
Creamos dioses,
símbolos,
refugios,
caminos
para no perdernos.
Y quizá no haya nada malo en ello.
También yo me refugio.
Me gusta este rincón,
esta penumbra,
esta música lenta,
este silencio que respira.
Pero no vengo aquí
para dejar fuera mis oraciones.
Vengo para escucharlas.
No vengo a pedirle al cielo
que me diga quién soy,
sino a encontrarme
en ese lugar interior
donde sobran las palabras
y basta la presencia.
La música sigue sonando,
suave,
como una caricia
sobre aquello
que todavía no sé nombrar.
Y comprendo:
quizá la oración más profunda
no sea hablar hacia fuera,
sino escuchar hacia dentro.
Y descubrir,
en el silencio de esta capilla,
que el refugio que buscaba afuera
siempre había estado en mí.
Lange Aguiar.
Septiembre 2026