EL SILENCIO DE LA TARDE
En el silencio de la tarde,
comienza la meditación.
Se acalla el pensamiento apurado
para dar espacio al sentimiento que brota,
a esa emoción latente que expande el pecho.
En el refugio de la calma ocurre el encuentro:
un chispazo de sabiduría antigua,
un dulce despertar del alma
que de pronto lo comprende todo.
Y de ese centro interno nace otro encuentro,
esta vez con el mundo, con el hermano,
dibujando la mano abierta de la solidaridad.
Ya no es tiempo de esperar:
brota la acción decidida,
el compromiso inquebrantable de los justos,
la creación de una nueva realidad.
Una luz clara inunda el corazón,
que se convierte en una proyección infinita hacia el mañana,
en el simple y revolucionario acto
de compartir amor.
Lange Aguiar 6 de Junio 2026