Creando, construyendo, disfrutando lo que somos, experimentando lo que escribimos...

Bienvenido al blog de Lange Aguiar.
Disfruta y crea, ¡TÚ TAMBIEN PUEDES HACERLO!.
Está permitido emocionarse, llorar, reir y, sobre todo SER, COMPRENDER y VIVIR.

12 mar 2021

RECUERDOS. (4) (Historia completa de esta narración). LA CARPINTERÍA...

 PERFUME A MADERA, OLOR A SERRÍN

Mientras camino hacia mi centro educativo unas lágrimas caen por mi rostro... mi mente no quiere dejarme en paz y me arrastra a un momento muy difícil de mi vida cuando escuché aquellas terribles y fulminantes palabras de boca de mi madre, diciéndoselas a mi maestro... estaba rechazando una oferta que él le hacia en ese momento. Yo tenía solo 11 años. Me faltaban casi seis meses para cumplir los doce. Unas palabras que después supe comprender y que intenté interiorizar pero con mucho dolor en mi alma.
Me asalta una visión muy antigua. Año 1964. Escuela unitaria de La Centinela en Icod. Mi maestro, un joven maestro que sustituyó el año anterior al Viejo y cansado Don Rafael, hablando con mi madre. Sus palabras suenan y retumban aún en mi cerebro, dándole protagonismo a mis recuerdos:
“Su hijo vale mucho doña Mercedes, es el mejor de mi clase. El Ministerio Nacional de Educación lo ha seleccionado para una beca especial. Podrá seguir estudiando interno, entre los mejores de la isla, en el Centro de Enseñanzas Medias del Norte”.
Yo sonreía. Mi madre lloraba, yo pensaba que por la emoción de la noticia, pero su cara se iba tornando pálida. Su rostro se tornaba sombrío. Respiró profundamente antes de hablar. Su respuesta, corta y sentenciadora, produjo un trueno en mi cerebro:
“No podrá ser don Joaquín, mi hijo empieza mañana a trabajar de aprendiz en la carpintería. Necesitamos su pequeño y mísero sueldo. Me he quedado sin mis 3 hijos mayores y sin mi marido. El chico es lo único que me queda en casa para conseguir algunas perras y dar de comer, aunque sea un poco, a sus cuatro hermanas y a su hermano más pequeño. Lo siento mucho. De verdad que lo siento mucho”.
Sentí un fogonazo en mi corazón. Estas palabras de mi madre me partieron el alma. Sabía que decía la verdad. Conocía bastante bien la situación de mi casa. Mejor dicho, la sufría. Lloré de impotencia, tragándome las lágrimas. Tan mal me quedé que no fui consciente de lo que estaba pasando a mi lado hasta un buen rato después.
Mi madre me había cogido de la mano, y casi arrastrándome, salió conmigo a toda velocidad del colegio. En la primera piedra del camino que pudo sentarse, descansó. Respiró profundamente. Me puso entre sus piernas y me abrazó con mucha fuerza, casi hasta asfixiarme. Justo en ese momento volví a darme cuenta de lo qué pasaba, y volví de pronto a la realidad, a mi triste realidad. Sentí su llanto. Oí sus gemidos. Respiré su impotencia y frustración. ¡Ella tampoco estaba de acuerdo con lo que estaba pasando. Ella, mi madre, mi adorada y tierna madre, estaba también sufriendo por mí, por su soledad, por su hambre compartida, por el abandono de su marido, por el sacrificio, que sabia tenia que hacer yo para ayudarla a salir adelante pues ella no podía hacerlo sola!
Allí mismo, con el rostro empapado, no por mis lágrimas, sino por las de mi madre, me juré que sería el hombre de la casa. Que ya no lloraría nunca más. Que tenía que sacar adelante a mi familia. Que tenía que ayudar a mi madre a afrontar la cruel realidad en la que mi padre nos había dejado cuando marchó a Venezuela años atrás y nos había olvidado unos años después. Mis hermanos mayores ya no estaban con nosotros. El mayor se había ido a buscar a mi padre y se casó allí. Otro se había casado, por poderes y también emigró a Venezuela en compañía de su suegra. El tercero de mis hermanos, estaba haciendo la jodida mili hacía un par de meses y nos habían dejado sin su sueldo. Odié en ese momento todo lo que tenía que ver con el ejército. Aún hoy, casi cuarenta años después, me dura ese sentimiento.
Animé a mi madre. Yo también la abracé con todas mis fuerzas. Quería que se calmara, que no sufriera más por mí, que dejara de llorar:
“No pasa nada mamá, Ya habrá otro momento para estudiar. Ahora toca trabajar. Estoy preparado. Mañana empezamos. Tú me llevarás a la carpintería y me presentarás a Don Fernando el carpintero. A mi me gusta el olor de la madera, su perfume. La estela que deja el serrín en el suelo. Seré un buen aprendiz mamá. Ganaré mucho dinero para ti. Tendré mucho cuidado por ti y mis hermanos. Te quiero mucho mamá”.
11 años, solo tenía once años y allí estaba frente a la puerta de la carpintería de Don Fernando. Mi madre a mi lado. Yo nervioso, triste, impotente y enfadado con la situación pues había perdido la gran oportunidad que me había dado el ministerio de educación, pero muy decidido a seguir adelante con mi compromiso. Sentía con fuerza mi coraje, casi animado y algo sobrecogido, por mi nueva tarea con el nuevo papel que me había puesto delante. el destino.
Entramos en la carpintería. El olor de la madera, del serrín de riga vieja, de las virutas del pino canario y de las estillas de tea se mezclaban en el denso aire del lugar, embriagando mi olfato. Ese olor marcaría mi adolescencia y me acompañaría siempre. Fueron meses de trabajo intenso. De aprendizaje doloroso pero hermoso. De curtir la mente y el espíritu. De moldear maderas y hacer puertas y ventanas que abrirían o cerrarían espacios públicos, particulares e íntimos.
Por eso hoy, camino del colegio, y por hacerle caso a una de las diabluras de mi mente, que el olor de la madera de la calle había provocado, decidí dar un rodeo. Un largo rodeo. Quería sentir de nuevo el aire viciado de la carpintería del viejo Fernando. Oír el vibrar de su antigua sierra, Oler su fragancia. Sentir en mis pulmones el aire viciado de la madera trabajada que tanto marcaría mi futuro.
Hoy, como ese lejano ayer, me encuentro ante la puerta de la vieja carpintería. Una puerta grande en madera de tea, pintada, años, muchos años atrás, de canelo, me devuelve el paso del tiempo. Está abierta. Entro. Hay serrín por todas partes, un gran abandono y muchas telarañas. Todavía sigue en pie la estantería donde colocaba las herramientas.
Me paro frente a ella y me veo cogiendo el viejo cepillo de madera. Una voz me saca de mis pensamientos. Es la voz de un muchacho joven que me pregunta si deseo algo. Lo miro y me veo a mí, años antes, aunque con algunos más de los que tenía yo cuando trabajaba allí. Lo miro en silencio, contesto que no con la cabeza y me dispongo a salir, pero de pronto algo me detiene: es una vieja foto colgada en la pared llena de polvo de la carpintería, justo al lado de la estantería ¡soy yo con el viejo Fernando el carpintero! No me acordaba de esa foto. Nos la hicimos el día que me iba junto a la máquina de cortar vigas de riga vieja, aprovechando que el fotógrafo del pueblo había ido a sacar unas fotos a su hija. Me quedo mirándola como paralizado, conteniendo la respiración:
-“Mi abuelo tenía mucho cariño a esa foto, por eso la hemos conservado, pero nunca hemos sabido quien es el niño que está con él. Mi abuelo murió hace unos meses y nunca nos los dijo. Solo decía que era de alguien muy especial al que admiraba mucho, por lo que había luchado en la vida para ser lo que era hoy y la verdad es que tenemos curiosidad por saberlo. ¿Usted lo conoce señor?”-
Mi silencio fue la respuesta. La emoción no me dejó contestarle y con los ojos vidriosos agaché la cabeza y salí de allí como una bala. La palabras del joven retumbaban en mi cabeza: “alguien al que admiraba mucho por lo que había luchado en la vida para ser lo que era hoy” ¿y quien era?. La verdad es que aún no lo se, pero el viejo Fernando si parecía saberlo o por lo menos eso creía él y ¡me admiraba!, me quería y jamás lo supe. ¡Dios mío... cuanta belleza ignorada encierra nuestras relaciones! Desde que había vuelto a mi pueblo, dos años antes, no había pasado por allí. ¿Por qué hoy?
Mientras me alejo de la carpintería abandonada y vieja, con el olor a serrín pegada en mi nariz, vuelvo a escuchar las palabras del viejo Fernando en mi oído:
-“Eres muy listo y especial hijo mío, no debes quedarte aquí, debes estudiar. Debes aprender mucho. Tienes que ser “alguien” en la vida. Aprende este oficio y otros muchos oficios, pero nunca te quedes en ninguno. Aprende mucho, pero quédate siempre con el Oficio de la Vida. Estudia cuando puedas, HAZ UNA CARRERA, pero nunca dejes de vivir tu vida, tu verdadera carrera es la búsqueda de tu Esencia, pero saca un título y ayuda a la gente a ser más feliz mientras ganas dinero y vivas sin problemas”-
Unas lágrimas caen por mi rostro. Un dulce sentimiento de gratitud me embarga hacia aquel hombre que supo tener la paciencia de enseñarme el oficio de carpintero, oficio que no practico, pero por el que siento un gran amor y respeto.
¿“Ser alguien en la vida”? ¿Eso pretendo con mi labor actual? Hice un carrera, sÍ... Muchos años después me licencié en psicología. Soy docente y orientador educativo. Enseño a vivir, a buscar herramientas para ser mas felices, pero... ¡muchas veces sigo dudando si sigo respetando y mimando mi Esencia!...
Un sentimiento de gratitud hacia el viejo Fernando me embarga, mientras camino hacia el colegio en el que doy clases, enfundando mis manos en mis bolsillos.
(Continuará)
(c) Lange Aguiar
Islas Canarias.
Foto: Álbum Familiar. Yo en el colegio en mi último curso con 11 años


7 mar 2021

28 feb 2021

Palabras lanzadas al viento

Solo son pensamientos,
sentimientos... lanzados
al viento,
abrazados al tiempo.
Palabras que no expresan
todas las emociones...
Letras que se agolpan
inconexas... queriendo
Expresar vida...
Queriendo
Mostrar Experiencias...
Pero quedan cortas...
A medio camino de lograr
Su cara más...¿loca?
Queda la imagen..
La expresión del Alma
Reflejada en la cara
Y entonces te das cuenta
Que expresar y mostrarte
Cuesta
Pero que todo se descubre
En la mirada.
Gracias letras, gracias palabras
Por querer expresar
Tu esencia
En cada gesto de
Mi cara
Y en los silencios
que mi vida guarda.
Gracias 🙏
Lange Aguiar
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27 feb 2021

Viaje a la luz de una fotografía

 

EL MOLINILLO



- Papi, papi yo también quiero, yo también quiero.

- Otra vez papi, otra vez.

- Ahora los dos juntos papi, los dos juntos…

Unas lágrimas caen sobre aquella vieja foto, desenfocada y descolorida, que Ángel había encontrado dentro de un libro antiguo que guardaba en una vieja estantería de madera. Sus casi 90 años no le impedían moverse con bastante soltura y agilidad por toda la casa... Incluso subía y bajaba las escaleras que ascendía a la segunda planta de la casa, donde él tenia el estudio, sin problema alguno; más bien las utilizaba para realizar ejercicios de mantenimiento subiéndolas y bajándolas varias veces al día. En su momento realizaba largas caminatas por los alrededores pero se le hacia muy difícil, desde que había ocurrido aquella terrible catástrofe natural, que dejaría medio isla semiderruida...

La erupción de un volcán en el norte de la isla de Tenerife había arrasado con miles de viviendas; había dejado cientos de carreteras destruidas, y un sin fin de familias desaparecidas. Era la mayor catástrofe de la historia reciente de la humanidad. Medio volcán, el más grande de la isla, se había desprendido de la misma, sumergiéndose en el profundo y oscuro mar que la circundaba. produciendo un cataclismo de proporciones inmensas.

Al hundirse en el mar produjo un gran tsunami, una ola gigante, que llegó a alcanzar cientos de metros de altura. Arrasó todo lo que encontró a su paso, llegando al continente americano y dejando tras de si una estela de muerte y horror donde la tierra ya no sería la misma...

Habían pasado más de 20 años de todo aquello pero el alma de Ángel seguía malherida y maltrecha pues casi toda su familia había desaparecido en aquella tragedia. Fue un golpe que no lograba superar y que lentamente le había llevado a vivir aquel encierro voluntario... aún así, Ángel había estado casi doce años dedicado por entero a la ayuda voluntaria y al apoyo social, dentro de las posibilidades que tenía debido a su edad.

Pero ese día Ángel estaba inquieto. Había subido y bajado la escalera varias veces. No se mantenía quieto en ningún lugar. Le asaltaban los recuerdos continuamente y no quería recordarlos. La imagen de sus hijos le perseguía por todos los sitios de la casa. Sentía una extraña sensación, como si le llamaran desde algún lugar lejano y estuviera escuchando sus voces. Al final, no pudo más y se puso a rebuscar en aquella librería vieja que tenia en la parte alta de su casa. Sabía que había guardado allí muchas de las fotos de su familia. Al coger el primer libro cayó al suelo aquella fotografía como liberándose de la prisión en la que estaba sometida durante años. La vio caer lentamente, planeando suavemente y depositarse sobre sus gastadas zapatillas. Era como si unas invisibles manos la llevaran hasta ese lugar. Ángel dejó caer el libro, se agachó y recogió con delicadeza aquella foto. Sus dedos temblaban. Una energía extraña le rodeaba el cuello. Le presionaba la garganta, le oprimía el estómago, le aceleraba los latidos del corazón.

Ángel acercó la foto a su cara para verla mejor y unas lágrimas saltaron de sus ojos para caer sobre la fotografía. Se vio allí muy joven, alegre, feliz, fuerte... En sus manos llevaba a cada uno de sus dos hijos. Estaba haciendo el molinillo con ellos, dando vueltas sin parar en un equilibrio perfecto. Y estaba allí, justo en el mirador donde la isla prácticamente se partió en dos...

Se vio radiante, dichoso con ellos. Su mente voló y se trasportó momentáneamente a aquel tiempo, a aquel lugar... Eran muy felices los cuatro... Oía las carcajada, como solía hacerlo siempre, de su amada mujer, esa sonrisa que lo tenía atrapado, al ver ella las vueltas que daba y diciendo que no podía sacar la foto, que iba a salir movida. Nada presagiaba lo que habría de pasar cincuenta años después. Realidad, pensamientos, visión se mezclaron al unísono. Se fusionaron en una sola esencia y unas voces surgieron desde lo más profundo de la habitación. Unas voces infantiles, juguetonas. Unas voces que le llamaban desde el interior de una hermosa luz blanca que comenzó a salir del fondo de la biblioteca, justo del interior profundo de aquella estantería vieja; era esa hermosa risa contagiosa, esa conocidas carcajadas que se unían a las voces de sus hijos pequeños que le llamaban.

- Papi, papi, yo quiero otra vez, quiero mas, mucho mas, hasta marearme papi...

- Yo también quiero que me lo hagas papá, yo también quiero...

- A los dos papis a los dos juntos, uno en cada mano, uno en cada mano.

Ven ya papi a esta hermosa casa nuestra de luz violeta... Ven con nosotros tres, papi ven a jugar, con mami y con nosotros dos. Ven papi queremos que nos vuelvas a hacer el molinillo hasta marearnos..., JAJAJAJA,... sí amor ven con nosotros a nuestra hermosa y luminosa casa .

Ángel extendió sus manos, cogiendo en cada una a sus dos hijos y dando vueltas sobre si mismo, se sumergió en aquella hermosa luz que le llamaba, desapareciendo con ella en la estantería vieja, viajando al interior de aquella foto descolorida y ya eterna.

Un ruido extraño, seco, pesado alertó a la asistenta de Ángel que acababa de llegar. Subió la escalera como pudo y al abrir el estudio se encontró a Ángel inmóvil, boca arriba con una inmensa sonrisa en su cara y abrazado a una vieja fotografía. Los intentos de reanimarlo no sirvieron para nada. Ángel ya no estaba allí, estaba haciendo el molinillo con sus hijos en el mirador de una montaña en lo más profundo de la tierra.

LANGE AGUIAR.

Video con pensamiento en voz alta.

 https://fb.watch/3RcFmjjVNy/


https://fb.watch/3RcFmjjVNy/


Solo son pensamientos, 

sentimientos... lanzados

 al viento, 

abrazados al tiempo. 

Palabras que no expresan 

todas las emociones...

Letras que se agolpan 

inconexas... queriendo 

Expresar vida...

Queriendo 

Mostrar Experiencias...


Pero quedan cortas...

A medio camino de lograr 

Su cara más...¿loca?


Queda la imagen..

La expresión del Alma 

Reflejada en la cara

Y entonces te das cuenta

Que expresar y mostrarte

Cuesta

Pero que todo se descubre 

En la mirada. 

Gracias letras, gracias palabras 

Por querer expresar 

Tu  esencia

En  cada  gesto de 

Mi cara

Y en los silencios 

que mi vida guarda. 

Gracias 🙏

Lange  Aguiar 

16 feb 2021

¡¡¡AMEMOS EL AMOR!!!

 AMAR EL AMOR

Amar el amor,
sentir que el otro
es también amor expresado fuera...
Hagamos el amor en cada momento
pues amor somos en todos los tiempos.
Intimar, es sentir el latir del corazón
de la otra persona uniéndose
al latir del corazón de cada cuerpo
Amar el Amor.
Ser amor, porque amor somos.
La sexualidad es la expresión del placer
y siempre está relacionada con el deseo
que no con el enamoramiento.
¿El deseo es amor? ¡Sí!... pero no siempre
es placer enamorado ese sentimiento...
y mucho menos querer compartir
la vida en pareja por un mismo sendero.
Amar el Amor
es aprender a Resucitar
de muertes en vida.
Resucitar y despertar
a nuevas realidades
y compromisos...
Resucitar para ser luz
y dejar las heridas
en el camino
para que sanen,
para que formen parte
de la sabiduría
de la vida vivida.
Resucitar es sentir
que respiras la libertad
de la ESENCIA compartida.
Amar el Amor
porque la vida
es la mejor melodía.
En ella se encuentran
toda las notas
de las experiencias vividas.
Experiencia de amor
que te regala la sabiduría...
Amar el Amor
es sentir que tu vida,
la mía, la de la humanidad...
es un piano que suena con la mejor melodía.
No lo guardes, no lo escondas
no lo calles...Toca siempre, de noche y de día,
amado genio de mil sinfonías...
toca para el que sabe descubrir
la música de su ESENCIA DIVINA.
Amar el Amor...
para que estas letras vuelen lejos,
para que acaricien millones de recuerdos,
para que logren dibujar placeres ocultos en el cielo.
Amar el Amor...
para oír decir a los ángeles
que lo bello no tiene versos
que puedan describir tan hermosos deseos.
Y sonrió la Luna, con estos sueños,
con este verbo, con estos deseos...
y las estrellas se sonrojaron
cambiando el color del universo
por amar el amor
que viajó subido
sobre un eterno y celeste velero.
Ama el Amor
pues amor somos
resucitando siempre en millones de cuerpos.
(c) Lange Aguiar
País: Canarias-España. Año 2021
Febrero. Mes del amor y la amistad.
Pintura de Yrichen Bencomo






10 feb 2021

DESEAR EL DESEO

 LA AUSENCIA, LA PÉRDIDA, EL VACÍO, LA NADA.


DESEAR EL DESEO
PARA EXPERIMENTAR EL CUERPO
LA MENTE, QUE TE POESEE
PARA SENTIR LOS PLACERES
QUE TE OFRECE LA VIDA
Y QUE EN TU ALMA SIENTES.
Todo se vuelve malditamente loco,
triste, oscuro, sin sentido,
un momento real,
incomprensiblemente herido, .
Lamentamos la pérdida.
Sentimos la impotencia,
de no poder retornar al pasado,
deshaciendo el loco juego
del destino escrito.
Sólo queda llorar la ausencia,
el vacío que quema,
la emoción desatada por la pena,
abrazar al dolor por lo que ya no está.
por lo que ya no queda.
Es una pérdida,
que nos rompe por dentro,
que se pierde en la trampas
de los sueños
por no mejorar los viejos
y envenenados deseos.
Nuestro corazón está roto.
Sentimos la ausencia.
Se quebró el sendero.
A veces las palabras no sirven,
solo ayudan las lágrimas.
Son las miradas profundas,
las que hablan,
las que entran en el alma
del que está sufriendo la pérdida,
la ausencia, el vacío... la nada...
Lo sabes y callas.
Aprietas los dedos con rabia.
Ser un pañuelo.
Secar las lágrimas.
Entrar en tu cerebro para amansarlo,
para entenderlo.
Abrazar el sufrimiento,
para no negarlo,
para no esconderlo.
Ser conscientes que somos débiles
en la ausencia ,
en la pérdida,
en la ruptura,
en los deseos no cubiertos...
Mirar a los ojos profundamente.
Sentir el dolor en tu alma.
Llorar el frío de su ausencia.
Dar las gracias por experimentarlo.
Seguir,
con sus recodos inciertos,
caminando...
Saber que eso es vivir
para no ser sonámbulos.
SABER QUE ESO ES DESEAR
PARA NO ATEMORIZAR
PARA NO APAGAR
PARA NO ALEJAR
NI DEJAR ESCAPAR
LO QUE MI CUERPO ME DA
Y LO QUE EL TUYO ME OFRECE...
NO CERREMOS LAS PUERTAS
PORQUE SOMOS PERFECTOS SERES
QUE SE REALIZAN AMÁNDOSE
EXPERIMENTADO TODO TIPO DE PLACERES.
TE DESEO, TE AMO, AHORA Y SIEMPRE
EN LAS GALERÍAS
DE MI INEXPLORADO CEREBRO.
¿ES ESE MI SUFRIMIENTO,
DESEAR Y DESEAR
Y NO SABER COMO PODER
CUMPLIR ESE SUEÑO?
¿ES DE VERDAD UN SUEÑO?
Lo sé y callo.
Aprieto los dedos con rabia.
Soy un pañuelo.
Seco mis lágrimas.
Entro en mi cerebro para amansarlo,
para entenderlo.
Abrazo al fin el sufrimiento,
para no negarlo,
para no esconderlo
comprendiendo y amando
mi bello y amoroso deseo
(c)Lange Aguiar.
País: Canarias-España
Fotografía: Miguel Díaz






6 feb 2021

¿Personas ilegales?

 No es necesario comentar Nada.

Solo escuchar, ponerse en su piel,
movilizar nuestras conciencias y nuestras acciones.
Somos hijos de La Tierra,
hermanos de un mismo planeta...
por nuestras venas corre la misma sangre roja,
sin importar el color de nuestra piel o de cuál es nuestra procedencia.
Actuemos.
No seamos cómplices con nuestro silencio,
no es cuestión tampoco de que solo generemos pena;
nuestra acción se llama
Justicia Social y Hermandad
en esta Humanidad NUESTRA.

3 feb 2021

LA ALQUIMIA

 SEAMOS ALQUIMISTAS DE LA VIDA

Calma, Paciencia, relax,
serenidad, tranquilidad, sosiego...
aprendizaje difícil de digerir
pero que tenemos que asumir
con el proceso de vida
y el crecimiento del entendimiento.
Que nuestros versos
llenen de paz el firmamento
que con ellos ayudemos
a que se vea la luz
en todo momento
de la nueva mañana,
que llega ya en este tiempo...
Que lo injusto y las guerras
se queden en un triste recuerdo
porque ya no hay alambradas
y las personas habitan libres
porque son hermanos del viento...
Despertarnos a la verdad
de la luz del ALBA
que nos muestran los nuevos luceros.
Que siga creciendo la esperanza,
que los sueños del cambio no se acaben,
que los agujeros se conviertan en oportunidades.
¡Soñemos...
soñar es el inicio de la vida
en movimiento!
Nada hay creado
que no sea una idea
o un sueño primero.
Hagamos esa ronda
uniendo nuestras manos
para producir el cambio
EN ESTA ERA, EN ESTE TIEMPO.
Seamos alquimistas de la vida,
pues todo en Ella,
desde el amor, que es el Todo,
es alquimia,
aunque se tenga que utilizar
la química o la física,
herramientas que también son creadas
para tomar conciencia
del poder de la alquimia.
La vida es un proceso
de experiencia alquimista
como lo es la maravilla
de la metamorfosis
del gusano en mariposa...
Pronto nos saldrán las alas
para volar libres
en esta nueva dimensión del planeta.
Ahora somos como los gusanos
experimentándonos en la tierra.
(c) Lange Aguiar.
País. Canarias -España