Disfrutar de nuestros sentidos. Dar rienda suelta a lo que sentimos. Descubir la hermosura de lo que vivimos. Ser trasmisores y receptores de de un mundo más humano, más divino.
Creando, construyendo, disfrutando lo que somos, experimentando lo que escribimos...
Bienvenido al blog de Lange Aguiar.
Disfruta y crea, ¡TÚ TAMBIEN PUEDES HACERLO!.
Está permitido emocionarse, llorar, reir y, sobre todo SER, COMPRENDER y VIVIR.
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14 may 2020
Poema solidario
https://www.facebook.com/jorgeeduardo.ibanez/videos/10222375235000019/
No dejes de ver el vídeo
Emocionado por esta iniciativa de Jorge Eduardo Ibañez, desde Argentina . Gracias por este bello regalo. Gracias por la creatividad y la maestría de tu iniciativa. Gracias porque este es un poema que llena mi vida de acción solidaria en este mundo por la que mi alma camina. Gracias Jorge por esta bella sintonía. Un abrazoooo
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Emocionado por esta iniciativa de Jorge Eduardo Ibañez, desde Argentina . Gracias por este bello regalo. Gracias por la creatividad y la maestría de tu iniciativa. Gracias porque este es un poema que llena mi vida de acción solidaria en este mundo por la que mi alma camina. Gracias Jorge por esta bella sintonía. Un abrazoooo
10 may 2020
UN PETICIÓN Y UNA ALEGRÍA
A TODAS ESAS PERSONAS QUE LEEN ESTE BLOG,
QUE LES GUSTA SEGUIRLO,
QUE LES PARECE INTERESANTE Y
QUE LES GUSTA LA POESÍA, LAS NARRACIONES,
LOS CUENTOS O REFLEXIONES QUE AQUÍ SE EXPRESAN.
ME GUSTARÍA, QUE PONGAN ALGÚN COMENTARIO,
QUE LES DEN A ME GUSTA AL BLOG,
PORQUE ELLO MOTIVA A SEGUIR ESCRIBIENDO.
A SEGUIR PUBLICANDO.
SÉ QUE HAY PERSONAS QUE SIGUEN ESTE BLOG
DESDE LEÓN, ALICANTE, CÓRDOBA, VALENCIA, SANTIAGO...
DE DIVERSOS LUGARES DE FRANCIA... DE ESTADOS UNIDOS,
RUSIA, PERÚ, MÉXICO, ARGENTINA...CANARIAS....
Y ES ESTIMULANTE PODER SENTIR ESE APOYO,
ESA INQUIETUD POR LO QUE AQUÍ SE EXPRESA.
GRACIAS POR LEER ESTO Y ANIMARSE
A PONER EN PRÁCTICA ESTE RUEGO.
SALUDOS Y ABRAZOS AMIGOS
Y AMIGAS DESCONOCIDOS/AS
PUES ME LLENAN DE ALEGRÍA
SABER QUE USTEDES ESTÁN AHÍ SIEMPRE.
ABRAZOSSSSSSSSSS Y ANÍMENSE. SERÁ UN PLACER
PARA LOS SENTIDOS SENTIR QUE SOMOS UN GRAN GRUPO
CONECTADOS POR LAS LETRAS Y LA ESCRITURA.
LANGE AGUIAR
![]() |
| https://www.facebook.com/langeaguiar/ |
9 may 2020
RETAZOS DEL SER
MI
NACIMIENTO EN LA TIERRA
Me
veo allí ,
desnudo,
frente al atardecer
desnudo,
frente al atardecer
que
se abre
ante
mi recién nacida visión.
Siento
a mi madre
llorar de alegría
y a la partera
gritar de emoción.
Me asusto,
lloro,
Siento
a mi madre
llorar de alegría
y a la partera
gritar de emoción.
Me asusto,
lloro,
grito...
al
sentir la caliente palma
de
la mano de doña Carmen
en
mi tierna nalga.
Este es el tiempo
Este es el tiempo
no
existente
ésta, la realidad creada
ésta, la realidad creada
en
mi mente
éste, mi momento presente
y no sé si es verdad lo que en verdad
mis manos tocan,
éste, mi momento presente
y no sé si es verdad lo que en verdad
mis manos tocan,
mis
ojos ven,
mis
sentidos sienten...
Es
largo el túnel por el que viajo
desde
mi mente
tratando de llegar
tratando de llegar
a
un corazón que me espera
ardiente.
En
cada recodo me invaden ictus
que
me secuestran y mienten
para no hacer posible
para no hacer posible
un
final de viaje
decidido,
no
consciente
en
silencio,
en
medio de la no nada,
siendo libre para romper
siendo libre para romper
mi
guión escrito
que yo mismo escribiera
que yo mismo escribiera
en
otro espacio,
en
otro tiempo
con torcidas,
con torcidas,
borrosas,
ilegibles...
letras
de fuego.
El
viento del túnel me devuelve
un
grito remoto
lanzado en su momento
lanzado en su momento
desde
una acantilada cueva
¿Quién dices QUÉ Y QUIÉN SOY,
¿Quién dices QUÉ Y QUIÉN SOY,
si
no tengo esa conciencia?
DIME,
DIME,
¿qué
hago en este extraño y hermoso
PLANETA?
En
el ahora,
en
este momento presente
con
temblorosos pensamientos
me
pregunto...
¿EN
VERDAD QUIERO SEGUIR
CON
ESTE EVOLUTIVO JUEGO?
SILENCIO...,
MI
ALMA GRITA:
TEN
CONFIANZA
LA META ESTÁ
LA META ESTÁ
A
LA VUELTA DE LA ESQUINA.
LEVANTA
TUS MANOS,
¡RESPIRA!
#Langeaguiar #serdeluzhijodelatiera #poemas
#Langeaguiar #serdeluzhijodelatiera #poemas
8 may 2020
RECUERDOS 7 ( Asustador Asustado)
LA VELA Y MISIFÚ
Aguanté mi respiración. Sabía que mi hermano pequeño se lo iba a a pasar mal, pero seguí adelante con mis intenciones. Estaba escondido tras la cortina de la puerta grande de mi casa, una casa vieja y de muros gruesos. Era la entrada que daba a la sala de estar, bueno... esa era por lo menos el uso que se le daba, porque realmente era también habitación por las noches, pues en ella dormían algunas de mis hermanas. Somos once hermanos y había que buscar sitios para todos, aunque tres de ellos ya se habían ido a Venezuela.

Mi hermano pequeño, que en aquellos momentos tenia cinco años, yo siete, entraba al salón con una palmatoria en la mano pues todo estaba a oscuras. No teníamos en casa luz eléctrica, eso era privilegio de unos pocos vecinos en nuestro barrio. Tinito había cogido una vela para entrar a coger unas papas, que mi madre le había mandado a buscar. El no quería ir. Le asustaba mucho la oscuridad de aquél salón tan grande y solitario. Yo había oído a mi madre y Salí corriendo a esconderme. Me subí como pude sobre la tranca de hierro de la puerta, pues todo estaba a oscuras, colocando la cortina de tal forma que me tapara por completo.
Tinito entró muy despacio al salón. Me contuve en mis movimientos. No quería hacer ruido y no expulsé el aire de mis pulmones, hasta casi ahogarme. Tinito se acercaba lentamente. Sentía su respiración jadeante. La palmatoria le temblaba en sus manos. Su rostro algo desencajado miraba a todas partes. Yo le observaba por la pequeña rendija de la tela descosida que hacía de cortina. La oscuridad me salvaba de ser visto Sabía que iba a hacer algo ruin pero no me detuve. Y no esperé más, con todo el aire guardado en mis pulmones hice un ruido profundo con mi garganta expulsado todo ese aire retenido que me estaba ahogando, mientras movía con mucha fuerza la cortina. Yo mismo me sorprendí oyéndome. Mi hermano gritó, tiró la palmatoria contra el lugar donde yo me encontraba y salió corriendo gritando por mi madre. La vela cayó al suelo prendiendo fuego a la cortina. La apagué como pude saltando inmediatamente de mi escondite. En esos momentos sentí un cosquilleo en mi estómago. Me puse muy nervioso. Oía a mi hermanito gritar y a mi madre calmándole, ella ya se imaginaba que yo había hecho algo a mi hermano. Nos llamaba zipi y zape pues siempre estábamos buscándonos y haciendo travesuras.
Empezó a llamarme. Me acerqué muerto de risa, tratando de ocultar mi nerviosismo por lo de la vela. Le expliqué que sólo era un juego. Mi hermano entonces empezó a insultarme y a reírse desencajadamente, supongo que para liberarse de lo que había sentido previamente, consiguiendo, con ello, que mi madre también lo hiciera. Como castigo me mandó a buscar a mi las papas, pero a oscuras, sin vela alguna.

Entré en el salón de nuevo. El olor de la tela quemada aún lo envolvía todo. Como pude me acerqué al rincón donde mi madre guardaba las papas, tropezando con algún mueble, En la distancia oía a mi madre hablar con mi hermano y eso me tranquilizaba un poco. Cuando creí que ya estaba en el lugar adecuado alargue mis manos y lo que sentí estremeció mi cuerpo. Un frió interior me produjo escalofríos y grité. Grité con todas mis fuerzas. Quise salir a tropel de allí. y tropecé con el sofá del salón. Caí al suelo mientras aquello saltaba sobre mí espalda. Volví a gritar y gritar descontroladamente llamando a mi madre. Un fuerte maullido me devolvió a la realidad. Misifú, mi gato negro, salió como alma que se lleva el diablo del salón. Me puse a llorar sin control, con un sentimiento extraño de rabia y alegría por lo que había pasado. Tinito y mi madre entraron llevando el quinqué de petróleo. Al explicarles, como pude y a trompicones, lo ocurrido, solo atinaban a reírse sin siquiera ayudarme a levantarme. Yo estaba en una posición ridícula, con los pies en alto y el cuerpo caído entre la mesa y el sofá y eso era lo que les hacía reír. Al final pude ponerme en pie y, sentándome en el sillón, me uní a sus risas. Había experimentado en mi propia carne, y de forma mucho más cruel, lo que quise hacerle a mi hermanito. Llorando y riendo abracé a los dos mientras mi madre, en silencio, me acariciaba la cabeza y me hermano me cogía las manos.
#Langeaguiar. #creacionesliterarias #cuentos #narraciones.
5 may 2020
RECUERDOS DE UNA BODA
¡PARA
LA CAMA MAMÁ, PARA LA CAMA!
Te
miro a los ojos mientras termino de beber una buena copa de vino en
nuestra boda. El reflejo de tu mirada me traslada momentáneamente a
otro lugar, a otro tiempo.
![]() |
| Con mi madre y cuatro de mis once hermanos. Soy el del pantalón corto. |
Al caer la tarde
comenzó la ceremonia. Las lágrimas desbordadas de la madre de
Vicente, el novio de Lola: los gemidos contenidos de Doña Carmen, la
ventera; la sonrisa de mi madre; los sollozos de Doña Antonia, la
madre de Lola y, sobre todo, la radiante y feliz cara de la joven
costurera... son recuerdos que no me abandonan.
A todos los niños y niñas nos pusieron juntos en una mesa del patio, bajo un gran parral. Yo era el mayor de todos ellos y no me sentía muy a gusto. Junto a nuestra mesa pusieron la mesa de los más jóvenes. Al final me senté con ellos, me gustaba oír sus historias, sentir sus risas y experimentar sus sensaciones... Bebí con ellos. Era mi primera vez. Bebí y bebí sin control. No conocía bien ese “sabroso sabor”. Ellos me ponían un vaso tras otro. Al final me hicieron beber una mezcla de cerveza y vino que me amargó el estómago mientras se reían a mandíbula abierta por la expresión de mi cara. Lo demás lo recuerdo en nebulosa. Se que me levanté y fui a mi casa casi arrástrándome. Estaba cerca pero se me hizo eterno.No me sentía bien. Tenía los sentidos atrofiados. No coordinaba mis pensamientos. La visión se me nublaba. Mis piernas temblaban. No sé como llegué a mi cama, pero al tumbarme sobre ella todo se movía. La habitación comenzó a girar a mi alrededor. La cama no paraba de dar vueltas y sentí que un río inmenso estaba a punto de explotar en mi boca saliendo de lo más profundo de mis entrañas. Expulsé todo el agrio y asqueroso contenido que se agolpaba en mi garganta. Vomité sin parar inundándolo todo. Grité con toda mi fuerza. Lloré y sentí que todo se derrumbaba a mi alrededor. Aquel sabor, asquerosamente ácido, quemaba mi garganta, mi lengua, mis labios… No soportaba aquel olor que me envolvía. La cama seguía girando sin parar. Yo me agarraba con fuerza a la pared pero ésta también giraba a gran velocidad. ¡Mamá, mamá, para la cama!, ¡Para la cama mamá! ¡¡Párala!!...Todo se volvió oscuro y caí en un profundo pozo al que jamás he querido volver. Mi madre, al volver de la boda, me encontró allí en el suelo empapado en mi propios vómitos. Me sacó de allí poniéndome en su cama donde desperté muchas horas después...
Abro los ojos saliendo de
mis recuerdos. Observo tu mirada fijada en la mía. Sabías que me
había ido a otro espacio tiempo. Relajado te sonrío y tú me
devuelves una maravillosa y plena sonrisa. Sé que no sabías a que
recóndito lugar de la memoria viajó mi presente. Sé que no
comprendías porque no quiero beber más de dos copas de vino en
nuestra boda, pero también sentí que te alegrabas por ello.
Cruzamos nuestros brazos, rozando nuestras copas. Nos besamos. Un
flash inmortalizó ese momento mientras nos sumergíamos en el
sagrado sabor del líquido elemento que siempre nos ofrece el
“sabroso vino de Icod” para mí ya eterno sabor en mi mente y en
mi cuerpo.
LANGE AGUIAR1 may 2020
1 DE MAYO 2020
Feliz día del trabajo! Versos comprometidos. Versos de acción solidaria. Versos de luz en un día de paz. GRACIAS POR SEGUIR CONSTRUYENDO ESPERANZA
#Langeaguiar.
VOCES LANZADAS AL VIENTO
¡¡¡ALZA TU VOZ CON LA MíA
ALZA TU MIRADA LIMPIA
BRILLA TU ALMA EN ESTA OSCURIDAD FRÍA
REFLEJA EN TU CUERPO
EL CIELO QUE EN TUS SUEÑOS ANSÍAS!!!
Voces lanzadas al viento
de la esperanza
Palabras que producen ondas inmensas
en el mar de la existencia.
Ondas que producen olas
que acarician almas desorientadas.
Almas que con la mía
forman la vida de este planeta madre
de tierra encantada.
Escuché tus oraciones.
Sentí el dolor en tus plegarias.
Lloré contigo cuando llorabas.
Tu sonrisa iluminó mi cara...
Viento, aire, sol y luna,
agua, tierra y fuego
expandiéndose
en mi extensa llanura,
abrazando mi cuerpo,
explotando en mi eterna locura
de querer un mundo nuevo
un cielo limpio
un sueño amoroso
que se rompen en mil trozos
y que mis manos juntan.
¡¡¡ALZA TUS MANOS AL CIELO
FORMANDO UN CÍRCULO INFINITO
EN EL QUE QUEPAN TODOS LOS SUEÑOS.
LANZA TU LUZ AL ABISMO
ILUMINANDO CON ELLA
LA OSCURIDAD QUE OCULTA
29 abr 2020
La Leyenda de Yukiama
YUKIAMA
Y AMENOY
Amor
entre la bruma
Yukiama vivía en las
altas montañas de Tenerife, en una zona fría, muy húmeda y de
difícil accesibilidad. Las nubes y brumas siempre estaban a sus
pies pues era un paraje muy especial situado a 3.200 metros de
altitud, muy cerca de las Cañadas del Teíde, lugar donde moraba
Guayota, el dios del fuego y la lava de los Guanches de la isla y
soberano de la guarida de la Mujeres Eternas, conocidas como
Harimaguadas. Poseían una belleza muy especial con sus pelos
plateados, largas melenas, tez muy blanca, ojos almendrados y muy
azules y unos labios perfectos sonrosados y muy sensuales...
La población de la
isla, los guanches, les tenían mucho respeto, las veneraban, y las
tenían por semidiosas, pero jamás podían verlas, salvo las
muchachas casamenteras, a las que ellas acogían en sus cuevas,
para entrenarlas y enseñarles la importancia del ser mujer,
esposa y madre libre y sin esclavitud.
Yukiama era la mas
joven de las harimaguadas y muy querida por todas ellas, pues era
la hija amada de Guayota y la bella Yridia, su reina. Ellas
necesitaban alimentarse, de algunos de los guanches, apoderándose
de su energía vital, para poder seguir siendo jóvenes, bellas y
eternas, Siempre buscaban a los más ancianos, aunque a veces
podía ocurrir que algún que otro joven caía en su ensueños pero
no los absorbían del todo, los dejaban sobrevivir pero con muchas
dificultades. Lo hacían en invierno, con el viento helado del
Alisio y en la oscuridad de la noche. Yukiama tenía que empezar a
hacerlo, pues nunca lo había realizado y ya tenía edad para ello.
Con mucho temor bajó al bosque más cercano en los altos del
lugar conocido como Anocheza, Ella sabía que allí había una
cabaña de pastores que siempre era ocupada por algunos guanches.
Se situó detrás e un hermoso Tilo a esperar que llegase alguien.
No tuvo que esperar mucho y vió entrar , de forma apresurada, por
el frío reinante, a dos pastores. Se fijó en uno de ellos. Era un
joven muy apuesto, alto rubio y fornido. Le acompañaba un
anciano, que debía ser su padre. Esperó un rato a que se
durmiesen y entró en la cabaña. Abrió la puerta con sigilo,
colándose con ella, el helado alisio. Fue directa al anciano. Se
puso frente a él, que estaba profundamente dormido , aspirando
toda su energía dejándolo, frío, sin vida. Yukiama sintió que
el joven, que se había despertado al abrirse la puerta y entrar
aquel aire frio, la observaba aterrorizado. Sus ojos, muy
abiertos y de un color verde esmeralda, quedaron clavados en el
alma de la harimaguada. ¡Sintió un irrefrenable deseo de besarle!
¿no sabía explicarse que le estaba pasando. Era la primera vez
que experimentaba ese irrefrenable deseo. Le gustaba sentirlo, pero
ella era una harimaguada y no se les permitía estar con los
hombres. Conteniendo su emoción como pudo se acercó a él y le
preguntó
-¿Cómo te llamas?-
¿Que edad tienes?
-Aminoy- respondió el
joven pastor con voz temblorosa- y tengo 18 años
- Eres muy joven y
deseo que vivas, pues respetamos la vida de los más jóvenes, así
que lo que acabas de ver ahora no ha existido nunca. No lo debes
contar jamas a nadie. Júramelo y te perdonaré la vida. Si lo
contaras a alguien, te buscaré y me tragaré tu energía vital
dejándote sin aliendo, como a tu padre, por lo que morirás en el
acto. ¿Lo juras? - Le pidió Yukiama,
- Lo juro- contestó
Aminoy, atenazado por el miedo. -Pero has matado a mi padre y no se
qué podré decir a mi madre, ni a mi Mencey, ni a mis familiares y
amigos-
-Ha muerto de frío. Se
le ha parado el corazón. Eso debes decir. Le contestó ella con
dulzura.
Yukiama se fue, dejando
solo a Amenoy en la cabaña con el cadáver de su padre. Mientras
se alejaba, despareciendo entre la bruma, su mente no paraba de
darle vueltas. ¡No podía olvidar aquellos ojos verdes, los
labios de aquel joven y su bello rostro petrificado por el miedo!
Su corazón latía con fuerza cada vez que pensaba en él. Sabia
que ese sentimiento que esa emoción iba a cambiar su destino para
siempre.
Pasaron algunos años y
Yukiama no había podido olvidar al Joven Amenoy. Ella lo observaba
cada invierno a la entrada de la cabaña de Anocheza. Veía como le
crecía su cabellera, su barba que le hacía aún más hermoso.
Sabía que no tenía compañera. Ella quería serlo y al final,
pidiendo autorización a su madre Yridian y a su Padre Guayota,
decidió dar el paso. Deseaba ser la mujer de Amenoy, sabiendo que
con ello iba a perder sus poderes al convertirse en una mujer sin
más. Así lo hizo. Preparó bien su plan y se presentó ante el
Mencey Añaterve, Rey del Menceyato de Güímar, cambiando su
ropaje, el color de su pelo y sus modales. Le contaría que era una
mujer huérfana, pues sus padres habían muerto de forma muy
extraña una fría noche de invierno y que no tenía más familia.
Añaterve, compadeciéndose de la bella huérfana, decidió
acogerla en su familia. Ella Sabía que al contarle esa historia a
Amenoy la entendería perfectamente si necesidad de decir más. Se
quedó a vivir en el valle para familiarizarse con las costumbres
de los habitantes del Menceyato y se convirtió en una bella
guanche muy deseada, y en la protegida del Mencey. Pero ella solo
sentía amor por Amenoy. Por aquel joven que conoció un invierno
en aquella cabaña helada. .
Al cabo de un tiempo
decidió subir desde el valle de Güímar a los altos de Anocheza,
Buscó a Amenoy, y fingiendo una pequeña caída frente a él,
logra enamorarle, cuando el joven pastor acudió a socorrerle.
Amenoy quedó prendado de aquella bella mujer, casándose con ella
unos meses después. En todo el Menceyato se festejo la boda por
todo lo alto, pues Amenoy era un pastor muy querido por todo el
valle y, ademas Yuqiama era la bella protegida del Mencey, el cual
vio con buenos ojos esta unión. Pasaron los años y Amenoy y
Yukiama fueron un ejemplo de felicidad y nobleza. Todos alababan el
amor que se mostraban uno al otro. En su felicidad trajeron diez
hijos al mundo, cinco bellas doncellas y cinco hermosos muchachos,
que eran el orgullo del Menceyato que gobernaba con rectitud y paz
el Mencey Añaterve, el cual había envejecido bastante.
Un día de invierno,
donde ambos habían subido a la cabaña a refugiarse del pastoreo
y con los alisios helados entrando por la puerta abierta de
repente, Amenoy se acuerda de su padre. Yuquiama no había querido
subir con él a la cabaña, precisamente para evitar recuerdo
alguno de lo que allí había pasado muchos años atrás.
Observando a su mujer frente al fuego que había encendido, y con
aquella melena suya cayéndole sobre su hombro ,recuerda aquella
escena que nunca contó, pero que jamas pudo borrar de su memoria.
Se acercó a ella y en un arranque de sinceridad le contó lo que
muchos años atrás había vivido en aquella cabaña del bosque de
Anocheza -Nunca he conocido, salvo a ti , otra mujer tan hermosa y
bella como ella- Yukiama dio un salto hacía atrás, con la cara
desfigurada y, con lágrimas en sus ojos, le dijo: -Amado mío, hoy
has acabado con nuestra relación al contarme esto. Aquella joven
mujer de pelo plateado soy yo. Acabas de romper tu juramento de no
contarlo jamás a nadie. Tendría que expirar tu aliento y matarte
ahora mismo, pero no puedo amado mío, pues tenemos muchos hijos y
me has dado mucho amor en esta vida que juntos hemos recorrido-
Con gran tristeza le
dio un beso y se alejó de su lado. Desde la puerta de la cabaña
le gritó con fuerza, pero con voz temblorosa:
-Te perdono Amenoy. Te
perdono, pero debes saber que si le hicieras daño a algunos de
nuestros hijos, o nuestros hijos a alguno de los suyos por los
siglos de los siglos, en este Valle de Güímar, volveré y acabaré
con toda nuestra estirpe, borrando de la historia nuestra
presencia, pues vendré a la cabaña, retrocediendo en el tiempo, y
entonces, tú también serás muerto el mismo día que tu padre
muriera por expirar su aliento.
Amenoy lloraba.
Maldiciendo el momento en que su debilidad le llevó a contarle su
secreto. Una extraña nube blanca rodeó a Yukiama. elevándola a
las alturas. Nunca más se le vio en Anocheza, ni en el extenso
Valle de Güímar, pero dice la leyenda, al paso de los tiempos,
que durante cada invierno se ve una extraña bruma en los Altos
de Anocheza. Bruma que baja suavemente hacía el barranco que lo
bordea entrando en una inaccesible cueva donde se encontraba, el
cuerpo momificado del bello Amenoy. Sus hijos allí lo depositaron,
prometiendo no revelar jamás el juramento que le hicieran a su
padre antes de morir, pues Amenoy, al bajar de la cabaña, con
mucho dolor en su alma, tuvo que contarles a todos ellos, entre
fuertes lamentos y lágrimas, lo que había pasado con su madre.
Les hizo jurar, además, que mantendrían para siempre el amor, la
justicia, la libertad y la paz en sus descendientes por los siglos
de los siglos para evitar su desaparición de la historia del Valle
de Güimar. Y así ha sido hasta el momento presente.
#Langeaguiar.#cuentos.#leyendas.#narraciones.#creacionesliterarias
(*)En
1494, año en que Alonso Fernandez de Lugo inició la conquista de
Tenerife, la isla estaba dividida en nueve reinos gobernados por
menceyes. Éstos eran la máxima autoridad civil, religiosa y
militar en la región en la que gobernaban. En el municipio de
Candelaria, junto a la Plaza de la Patrona de Canarias, se encuentran
nueve esculturas de bronce que representan a cada uno de estos
menceyes. Siendo
uno de ellas el de Añaterve último mencey de Gúímar.
23 abr 2020
FELIZ DÍA DEL LIBRO 2020
LEER ES PODER
Leer un libro.
Contar un Cuento.
Soñar que escribes.
Cantar sus versos.
Pensar en letras
Que se hilvanan
Y encadenan
Formando palabras,
Versos plenos
De sentimientos,
Llantos, dolor
Y amor bello.
Libros llenos de
Pensamientos
Expresando
Emociones
Reflejando
Lo que muchos
Poetas sintieran.
Leer un libro,
Devorar novelas
es viajar sin billetes
y sin fronteras
por infinitos lugares
que la inmaginación
a tu disposición pusieran.
Leer es poder.
en infinitas letras.
Escribir es SER.
Y leer es sentir
que acarician tu esencia.
Gracias por Leer
Gracias por escribir
sueños que me llevan
a las estrellas.
Gracias escritores
Gracias imprenta.
23 de Abril 2020.
FELIZ DÍA DEL LIBRO
#Langeaguiar. #poemas #libros
#creacionesliterarias
19 abr 2020
PAPEL DE LIBERTAD MANCHADO EN SANGRE

A
LA VIDA ETERNA DE MI TÍO MANUEL DÍAZ, FUSILADO EN LA GUERRA CIVIL
POR DEFENDER LA REPÚBLICA, Y A LA MEMORIA DE SU AMADA Y PERENNE
ROSA,PORQUE SIGUEN VIVIENDO EN MIS PENSAMIENTOS Y EN MIS SENTIDOS
RECUERDOS. LES AMO DESDE EL ESPACIO INCIERTO EN EL QUE VIVIMOS, Y
DESDE UN LUGAR DONDE NO EXISTE EL TIEMPO,Y QUE POR NO HABERLES
CONOCIDO. NO ME ALEJA DE ESTE HERMOSO SENTIMIENTO QUE SIEMPRE LLEVO
MUY DENTRO.
MIGUEL
DÍAZ LANGE AGUIAR
HISTORIA DE UN AMOR NUNCA OLVIDADO
“El viaje de Rosa”
Rosa cerró los ojos y respiró profundamente. Seguía con él en sus brazos y viajó lejos, muy lejos de aquel lugar tenebroso y sombrío. Un silencio atronador la rodeaba hasta asfixiarla y por eso su mente quiso salir de allí buscando imágenes que pudiesen pacificar su dolor y aliviar el llanto de su atormentado cerebro. Era demasiado cruel lo que había vivido en las últimas horas. Demasiado para soportarlo, pero allí estaba en medio de aquella soledad, con aquel olor a sangre, sintiendo la muerte reinar y apoderarse del lugar, sobrecargando y enturbiando el ambiente. Rosa cerró sus ojos con fuerza y quiso viajar con su amado Manuel a una casa de campo en el sur de Francia. Los dos allí abrazados, en medio del prado de flores que rodeaba aquella ansiada casa, situada cerca del mar de Port La Nouvelle. Se vió allí abrazada a su joven esposo que la besaba intensamente. Ella le miraba con dulzura y disfrutaba de aquel beso como si fuera el primero. El aire del Mar Mediterráneo llegaba hasta ellos, envolviéndolos. Unas gaviotas volaban a su alrededor. Rosa, en su dolor, quería olvidar la crueldad de la guerra. Ordenó, sin buscarlo, que su mente la transportara a un futuro más hermoso, que construyera una realidad más feliz que la que tenía delante. De pronto, el beso de Manuel se volvió extraño, lo sintió con dolor, como despidiéndose de ella. Los labios de Manuel estaban fríos, muy fríos y esa sensación le estremeció el cuerpo. El cuerpo de Manuel se le evaporaba, se alejaba de ella, se despedía, se envolvía en una extraña bola de luz desapareciendo ante su casa soñada que también se evaporaba. Rosa quiso seguir con sus ojos cerrados, recuperar aquella visión, aquel sueño inicial, aquella casa soñada que comprara su padre para ella desde hacía mucho tiempo. Quería seguir abrazada a Manuel, sintiendo sus labios. Quería buscar imágenes en las que pudiera verse escapando con Manuel de España; saliendo del cuartel militar de Melilla; liberando a su amado por una orden del Generalísimo que personalmente había ido a buscar a Burgos, y que su padre, un Teniente Coronel del círculo del entonces Capitán General de Canarias, le había conseguido. Pero su cerebro cerró momentáneamente cualquier viaje a la imaginación, al deseo de no sentir, de no vivir, de no experimentar la realidad del presente momento. Abrió los ojos. Estaba sudando y temblando; no tenia fuerzas para salir de allí. No soportaba la visión de tantos rostros ensangrentados; de tantos ojos mirándola sin pronunciar palabra; de tantos rictus de dolor reflejados en sus caras. No quería mirar…y no podía dejar de hacerlo, era superior a sus fuerzas. Bajó la cabeza y, con todo el esfuerzo del mundo, solo fijó su mirada en la mirada ausente de Manuel. Volvió a ordenar, con todas sus fuerzas, que su mente la llevara lejos; que imaginara otro lugar y le ayudara a salir de allí no saliendo…
Una música de fondo le acompañaba mientras bajaba aquella escalera que tantas veces había bajado de niña. Ahora era una mujer hermosa, sonriente, vestida de blanco. Iba del brazo de su padre. Todo estaba dispuesto para casarse con el amor de sus sueños. Se vio bailando en el cielo. Estaba cabalgando sobre nubes viajeras en brazos de Manuel, ese joven oficial que le había arrebatado el corazón con sus ojos, con su ternura, con sus abrazos... Ella se sentía reflejada en la mirada limpia de su amado. El mar, en su visión, apareció ante sus pies, rebosante de barcos veleros de inmensos colores, llenos de vida, de gente, de alegría… Las playas estaban abarrotadas de gente ¡eran sus playas canarias llenas de luz! Eran las playas de la isla, de Tenerife, que tanto echaba de menos. Sintió sus pies humedecerse con la espuma de la playa negra de Icod. Volvió a sentir el abrazo dulce de Manuel; sus manos acariciando su piel en el mar y sus labios besando todo su cuerpo. Pero, de pronto, el mar se volvió rojo. Los labios de Manuel volvieron a estar fríos, muy fríos. Todo se volvió oscuro y triste. Las silenciosas y tristes lágrimas que estaban bajando por su rostro le devolvieron a la realidad de la cárcel militar en la que estaba. Sus brazos sostenía, tal piedad, a Manuel muerto,al cuerpo ensangrentado de su amado. Rosa estaba, desde hacia 20 horas, rodeada de otros 37 soldados fusilados. A su lado yacía un papel mojado con la orden de libertad de Manuel. Una orden que sus carceleros, también sus verdugos, no llegaron a cumplir, por una contraorden que llegó esa noche a las tres de la mañana y que el jefe de la guarnición quiso cumplir de inmediato. Despertó a la tropa allí destinada y les gritó con rabia: -fusiladlos a todos, os lo ordena Franco- ¡Eran su compañeros! Con temblores en sus manos, con el miedo en sus cuerpos y sus rostros desencajados, dispararon sin control, matando a todos los soldados rebeldes allí encerrados y con ellos su joven oficial Manuel Díaz, por defender el sistema republicano y legítimo al que habían prometido defender en su juramento.
Rosa cerró los ojos y respiró profundamente. Seguía con él en sus brazos y viajó lejos, muy lejos de aquel lugar tenebroso y sombrío. Un silencio atronador la rodeaba hasta asfixiarla y por eso su mente quiso salir de allí buscando imágenes que pudiesen pacificar su dolor y aliviar el llanto de su atormentado cerebro. Era demasiado cruel lo que había vivido en las últimas horas. Demasiado para soportarlo, pero allí estaba en medio de aquella soledad, con aquel olor a sangre, sintiendo la muerte reinar y apoderarse del lugar, sobrecargando y enturbiando el ambiente. Rosa cerró sus ojos con fuerza y quiso viajar con su amado Manuel a una casa de campo en el sur de Francia. Los dos allí abrazados, en medio del prado de flores que rodeaba aquella ansiada casa, situada cerca del mar de Port La Nouvelle. Se vió allí abrazada a su joven esposo que la besaba intensamente. Ella le miraba con dulzura y disfrutaba de aquel beso como si fuera el primero. El aire del Mar Mediterráneo llegaba hasta ellos, envolviéndolos. Unas gaviotas volaban a su alrededor. Rosa, en su dolor, quería olvidar la crueldad de la guerra. Ordenó, sin buscarlo, que su mente la transportara a un futuro más hermoso, que construyera una realidad más feliz que la que tenía delante. De pronto, el beso de Manuel se volvió extraño, lo sintió con dolor, como despidiéndose de ella. Los labios de Manuel estaban fríos, muy fríos y esa sensación le estremeció el cuerpo. El cuerpo de Manuel se le evaporaba, se alejaba de ella, se despedía, se envolvía en una extraña bola de luz desapareciendo ante su casa soñada que también se evaporaba. Rosa quiso seguir con sus ojos cerrados, recuperar aquella visión, aquel sueño inicial, aquella casa soñada que comprara su padre para ella desde hacía mucho tiempo. Quería seguir abrazada a Manuel, sintiendo sus labios. Quería buscar imágenes en las que pudiera verse escapando con Manuel de España; saliendo del cuartel militar de Melilla; liberando a su amado por una orden del Generalísimo que personalmente había ido a buscar a Burgos, y que su padre, un Teniente Coronel del círculo del entonces Capitán General de Canarias, le había conseguido. Pero su cerebro cerró momentáneamente cualquier viaje a la imaginación, al deseo de no sentir, de no vivir, de no experimentar la realidad del presente momento. Abrió los ojos. Estaba sudando y temblando; no tenia fuerzas para salir de allí. No soportaba la visión de tantos rostros ensangrentados; de tantos ojos mirándola sin pronunciar palabra; de tantos rictus de dolor reflejados en sus caras. No quería mirar…y no podía dejar de hacerlo, era superior a sus fuerzas. Bajó la cabeza y, con todo el esfuerzo del mundo, solo fijó su mirada en la mirada ausente de Manuel. Volvió a ordenar, con todas sus fuerzas, que su mente la llevara lejos; que imaginara otro lugar y le ayudara a salir de allí no saliendo…
Una música de fondo le acompañaba mientras bajaba aquella escalera que tantas veces había bajado de niña. Ahora era una mujer hermosa, sonriente, vestida de blanco. Iba del brazo de su padre. Todo estaba dispuesto para casarse con el amor de sus sueños. Se vio bailando en el cielo. Estaba cabalgando sobre nubes viajeras en brazos de Manuel, ese joven oficial que le había arrebatado el corazón con sus ojos, con su ternura, con sus abrazos... Ella se sentía reflejada en la mirada limpia de su amado. El mar, en su visión, apareció ante sus pies, rebosante de barcos veleros de inmensos colores, llenos de vida, de gente, de alegría… Las playas estaban abarrotadas de gente ¡eran sus playas canarias llenas de luz! Eran las playas de la isla, de Tenerife, que tanto echaba de menos. Sintió sus pies humedecerse con la espuma de la playa negra de Icod. Volvió a sentir el abrazo dulce de Manuel; sus manos acariciando su piel en el mar y sus labios besando todo su cuerpo. Pero, de pronto, el mar se volvió rojo. Los labios de Manuel volvieron a estar fríos, muy fríos. Todo se volvió oscuro y triste. Las silenciosas y tristes lágrimas que estaban bajando por su rostro le devolvieron a la realidad de la cárcel militar en la que estaba. Sus brazos sostenía, tal piedad, a Manuel muerto,al cuerpo ensangrentado de su amado. Rosa estaba, desde hacia 20 horas, rodeada de otros 37 soldados fusilados. A su lado yacía un papel mojado con la orden de libertad de Manuel. Una orden que sus carceleros, también sus verdugos, no llegaron a cumplir, por una contraorden que llegó esa noche a las tres de la mañana y que el jefe de la guarnición quiso cumplir de inmediato. Despertó a la tropa allí destinada y les gritó con rabia: -fusiladlos a todos, os lo ordena Franco- ¡Eran su compañeros! Con temblores en sus manos, con el miedo en sus cuerpos y sus rostros desencajados, dispararon sin control, matando a todos los soldados rebeldes allí encerrados y con ellos su joven oficial Manuel Díaz, por defender el sistema republicano y legítimo al que habían prometido defender en su juramento.
Rosa perdió su miedo. Rosa quedó
atrapada en su sueño, no quiso salir de su ansiada casa de Francia.
Rosa voló para siempre a un recóndito lugar de su mente y murió en
vida allí, abrazada a Manuel para siempre. Su cuerpo también murió
en el hospital Psiquiátrico de Melilla en el año 1978. Antes de
morir, y en un momento de extraña y hermosa lucidez, buscó en su
cofre secreto, celosamente guardado, uno foto de ellos dos y aquella
orden siniestra del asesino dictador que truncó todos su sueños. Se
sentó en su cama, llevando a su pecho esos recuerdos. Rosa exhaló
un último suspiro, mientras se desplomaba sobre su lecho. Mirando al
cielo vio a su Manuel que le venía a buscar. Con lágrimas en sus
ojos y una bella sonrisa dibujada en su cara, se le pudo oir decir
con mucha ternura -voy amor, llegó el momento- Cerró los ojos y
Rosa dejó de respirar. Entre sus manos, ya muertas, y apretadas
contra su pecho, se pudo distinguir una descolorida foto de dos
jóvenes amantes y un viejo papel ensangrentado con unas casi
elegibles letras: “Orden de libertad para el Teniente Manuel Díaz
Hernández , de la cárcel militar de Melilla. Burgos, año de
1938”.
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