La
Piel del Bosque
Bajo
la sombra sagrada
donde
el tiempo se detiene,
un
Drago custodia
el
secreto de los siglos,
mientras
el Aceviño y el Tilo
susurran
al viento que la tierra
no
es un objeto,
sino
un latido que nos sostiene.
Animemos
a los niños,
con
sus manos de arcilla y asombro,
que
descubran el amor,
entre
las hojas de un Madroño,
leyendo
versos que no nacen de la tinta,
sino
de la raíz profunda
que
nos nombra desde el todo.
Somos
simbiosis, no dueños;
somos
el agua que viaja
por
las venas del Pino, del sauce,
de
la Sabina o la palmera…
y
también el oxígeno
que
el árbol exhala
como
un rezo de infinita nobleza.
Nuestra
piel es corteza,
nuestra
voz son flores de primavera,
y
en cada latido recordamos
nuestro
origen biológico en este planeta.
Somos
hijos de la lluvia,
hermanos
del musgo y del silencio.
Que
los jóvenes
sientan
el abrazo de las ramas,
esa
arquitectura de vida
que
la poesía hoy aquí rescata.
Que
al recitar nuestros versos
la
belleza del monte, se sientan selva,
porque
cuidar un árbol es, al fin y al cabo,
curar
la herida de nuestra propia herencia
grabada
en nuestra alma para sanar y perdonar
dando
sentido a lo que en si es nuestra Esencia.
LANGE
AGUIAR
La
Orotava.
26 de Abril de de 2026